1. ¿Cuáles considera que son los principales retos a abordar ante este nuevo paradigma de la sostenibilidad?
La descarbonización es un reto ya asumido y en marcha, pero sigue siendo clave para la competitividad del sector. Hoy el verdadero desafío no es decidir qué desactivar, sino cómo y cuándo invertir en infraestructuras capaces de sostener el crecimiento de la demanda y la electrificación de la economía. Ese crecimiento está condicionado por la regulación, las tarifas, la cadena de valor y, cada vez más, por la seguridad y la soberanía del suministro y de la tecnología que lo soporta. En un sistema energético cada vez más digitalizado, la sostenibilidad va directamente ligada a la resiliencia operativa y tecnológica, porque cualquier incidente que afecte a los entornos OT puede tener un impacto directo en la operación, llegando a detenerla durante horas o incluso días. En este contexto, contar con autonomía y capacidad de protección de las infraestructuras críticas es un factor claramente diferencial, y ahí es donde S2GRUPO aporta un valor clave, apoyándose en su amplia experiencia en ciberseguridad, de los entornos operativos industriales y defensa nacional.
2. ¿Está el tejido industrial y empresarial español preparado para cumplir con los objetivos marcados para 2030‑2050?
La política industrial se articula en torno a dos ejes: por un lado, la transición energética o verde, y por otro, la transición digital. Sin embargo, cuando a este enfoque se le incorpora el ámbito de la regulación y el cumplimiento, surgen muchos de los debates actuales, porque estos componentes no siempre han ido acompañados de marcos suficientemente claros que faciliten a las empresas poner el foco en la competitividad del sector.
Desde una perspectiva empresarial, se echa en falta una visión europea más central y de largo plazo, que permita al sector situar la competitividad en el centro y, a partir de ahí, desplegar políticas coherentes que impulsen la sostenibilidad, la eficiencia energética, la economía circular y la reducción de emisiones, no solo con la vista puesta en los objetivos climáticos de 2030, sino más allá.
3. Cuáles son las principales palancas sobre las que debe sustentarse la transformación del sector para alcanzar los objetivos de sostenibilidad?
Considero que lo primero es definir qué entendemos por sostenibilidad en el ámbito del sector energético, y yo la dividiría en tres dimensiones: la seguridad y resiliencia, la medioambiental y la económico-social. Me voy a centrar en la primera, que es la que más me interesa y, siendo honestos, me centraré especialmente en el ámbito en el que S2GRUPO aporta mayor valor.
La seguridad y la resiliencia son una verdadera preocupación porque sin resiliencia digital no hay transición energética sostenible. Las empresas del ecosistema energético son conscientes de la necesidad de mitigar riesgos, pero todavía estos aspectos no están en el eje central de muchas decisiones estratégicas, y eso debe cambiar, especialmente teniendo en cuenta un contexto internacional cada vez más incierto y complejo. Debemos contar con planes de prevención claramente definidos, con una identificación fiable de las vulnerabilidades de la operativa, tanto a nivel sectorial como individual. En nuestra experiencia, solo un porcentaje todavía reducido de empresas con infraestructuras críticas tiene hoy una visión realmente clara de sus gaps de seguridad transversal y de su capacidad para anticipar, resistir, adaptarse y recuperarse de una crisis.
En S2GRUPO apostamos porque la resiliencia de las organizaciones con infraestructuras críticas, debe contar con estrategias de ciberseguridad que abarquen el IT más el OT. Se empieza a ver un pequeño avance de concienciación en comités directivos en este ámbito, pero queda aún camino por recorrer y este tipo de reflexiones sobre resiliencia y seguridad, es el valor que S2GRUPO ofrece con su participación en enerTIC. Espacios como este son clave para alinear tecnología, negocio y sostenibilidad desde una visión compartida.
4. En el contexto de la “Twin Transition”, ¿cuáles considera que son las tecnologías clave?
Antes de dar respuesta, creo que es importante señalar que no se puede hablar de tecnología ni de transición sin hablar de riesgos. Dicho esto, más que enumerar tecnologías concretas, considero que las decisiones tecnológicas en el marco de la Twin Transition deben estar condicionadas por una serie de factores clave: la soberanía, la autonomía, la disponibilidad, la conectividad, la gestión del legacy y la brecha de madurez existente entre las distintas unidades de negocio.
La tecnología por sí sola no se sostiene si no va acompañada de procesos adecuados y de un equipo humano alineado. Partiendo de esta premisa, es fundamental que el avance tecnológico responda a la estrategia de negocio y no al revés. ¿Por qué lo digo? Porque en muchas ocasiones se tiende a incorporar soluciones innovadoras que prometen romper esquemas —a menudo impulsadas por la presión competitiva— pero que no siempre están alineadas con criterios de sostenibilidad y resiliencia a largo plazo. La seguridad ya no protege sistemas: protege decisiones.
En este escenario, especialmente en el ámbito de la IA, la velocidad que exige la innovación debe equilibrarse con el rigor y la independencia que exige la seguridad. En este sentido, la segregación de funciones cobra especial relevancia como práctica de seguridad, con el apoyo de empresas especialistas (con expertos en la materia), contribuyendo así a que la tecnología se adopte de forma segura, sostenible y alineada con los objetivos de negocio.
Ya no es una tecnología cuestionable la introducción de la IA: se está consolidando como un elemento clave en muchas organizaciones. Algunos negocios cuentan con una madurez más avanzada con una dinámica ya implementada y otros todavía están explorando casos de uso, pero su adopción ya se asume porque aporta valor real al negocio. La verdadera cuestión, en este punto, no es si implantarla o no, sino cómo medir y gestionar adecuadamente el riesgo asociado a su implementación. En S2GRUPO vemos claramente las grandes oportunidades competitivas que traen las tecnologías más innovadoras, pero también el riesgo asociado, y creemos que se debe estar preparados para gestionarlo. Por eso hemos definido un marco de trabajo en el que el eje central es la seguridad, abordando de forma conjunta los entornos IT y OT. Un ejemplo muy claro es la gestión de incidentes de forma conjunta, las ciberamenazas ya no son a IT y a OT; son al negocio y cómo tal deben ser abordadas, integradas. La tecnología tiende a integrar a plataformarse, a estar embebida en la operativa, entonces los riesgos recaen en el uso adecuado de esas tecnologías. El impacto que está teniendo la Inteligencia Artificial en el desempeño del empleado en su día a día es otro ejemplo. Pero la pregunta es: ¿somos realmente capaces de mitigar el riesgo que eso implica?, ¿somos capaces de gestionar el riesgo derivado de conectar sistemas de control —por ejemplo, en un ciclo combinado— con fuentes externas para obtener más y mejores resultados de productividad? Este tipo de cuestiones, que combinan oportunidad y riesgo, son precisamente en las que S2GRUPO aporta valor real a sus clientes.
5. La Inteligencia Artificial Generativa está acelerando esta transformación. ¿Cómo está influyendo en su sector y actividad?
La Inteligencia Artificial Generativa está acelerando claramente esta transformación. Es innegable que, bien utilizada, aporta grandes beneficios en términos de competitividad, productividad y eficiencia. El verdadero debate hoy ya no es si usar o no IA, sino cómo gestionar el riesgo que introduce en el negocio. En nuestro ámbito, el de la ciberseguridad, su impacto es necesariamente dual: oportunidad y riesgo avanzan al mismo ritmo. Por un lado, estamos viendo cómo la IA se utiliza de forma maliciosa para ampliar, perfeccionar y sofisticar las técnicas de ataque de los cibercriminales. Y, en ese mismo terreno, es también una herramienta clave para anticipar, detectar y defendernos de esas amenazas que es como nuestro LAB52 opera.
Por otro lado, el uso cotidiano de la Inteligencia Artificial Generativa dentro de las organizaciones está generando importantes mejoras operativas, pero al mismo tiempo abre nuevos vectores de riesgo, especialmente en materia de brechas de seguridad, fuga de información y necesidad de gobernanza, que deben gestionarse de forma estructurada y continua.
A esto se suma la evolución hacia la Inteligencia Artificial de Agente, que es claramente hacia donde quieren avanzar muchas organizaciones y en lo que están explorando. Integrarla en los procesos de negocio y habilitar su uso por parte de los empleados supone un reto significativo, pero también una gran oportunidad. De nuevo, implica asumir riesgos adicionales que solo pueden gestionarse con una cultura sólida y una dinámica real de security by design.
La transición no es solo energética o digital, es operativa y segura. La IA está aportando ventajas competitivas muy claras: mejora la predictibilidad, optimiza los modelos de decisión, optimización en tiempo real, gestiones avanzadas de demanda, automatizaciones inteligentes y contribuye a que los negocios sean más rentables, eficientes y resilientes. Pero en todos estos casos, cada oportunidad lleva asociado un riesgo. Nuestra responsabilidad en S2GRUPO es precisamente ayudar a que esa adopción se haga de forma segura, incorporando la seguridad desde el diseño, con foco en la integración IT + OT y evaluando de manera continua los gaps y vulnerabilidades que introduce el uso de la IA en todos los entornos donde impacta y se aplica, con eje en seguridad digital. Dadas las actuales condiciones del entorno global, es ahí donde creemos que se construye una de las ventajas competitivas más relevantes a medio y largo plazo.





