1. Qué cambios serían necesarios en la colaboración entre energéticas, utilities y proveedores para acelerar la transición hacia un modelo más eficiente y sostenible?
Si hablamos de transformación, debemos hablar también de la forma en la que colaboramos entre las empresas..
El modelo tradicional, basado en grandes contratos de outsourcing o en largos ciclos de RFPs, está dejando de ser un entorno óptimo por su falta de agilidad. En un contexto donde la incertidumbre es alta, los cambios frecuentes y en el que la tecnología cambia cada pocos meses, el modelo tradicional no funciona.
En GFT apostamos por un modelo radicalmente distinto: co-crear con nuestros clientes. Esto significa trabajar en equipos conjuntos, combinar conocimiento del negocio con capacidad tecnológica, construir MVPs en semanas, validar valor rápidamente y escalar sólo cuando tiene sentido. Significa compartir visión, compartir riesgos y compartir resultados.
La co-creación permite avanzar con rapidez, adaptarse al cambio y garantizar que las soluciones responden a problemas reales. En un sector en plena transformación, este tipo de colaboración se vuelve imprescindible.
2. ¿Qué papel juega la búsqueda de soberanía y seguridad energética en las estrategias de digitalización del sector?
La UE ha puesto sobre la mesa un objetivo claro: reforzar su soberanía y seguridad energética. Este objetivo no es únicamente político, es profundamente tecnológico puesto que exige contar con plataformas digitales modernas y resilientes de nacionalidad 100% Europea. Sistemas que sean capaces garantizar el suministro energético en toda la UE en todo momento y de hacer frente a cualquier amenaza externa..
Como compañía europea, en GFT también vemos esta tendencia como una oportunidad. La soberanía energética nos empuja a modernizar plataformas, adoptar arquitecturas más abiertas, fortalecer la ciberseguridad OT y dotar a las compañías de infraestructuras digitales soberanas.
Esta tecnología permite integrar el ecosistema europeo, evitar dependencias no deseadas, acelerar la innovación y adaptarse con agilidad a los cambios. Un ejemplo de este concepto son los espacios de datos europeos, que van a fomentar la transparencia, eficiencia y nuevos modelos de negocio que benefician tanto a compañías como a ciudadanos.
3. ¿De qué forma la volatilidad de los precios de la energía está acelerando la adopción de soluciones tecnológicas en el sector energético?
Vivimos un entorno de incertidumbre en el que confluyen múltiples frentes. La volatilidad de precios es uno de esos frentes pero no el único. Transformación del mix energético, regulación, tensiones geopolíticas y una disrupción tecnológica sin precedentes hacen que sea mucho más difícil hacer predicciones de producción y demanda.
En GFT creemos que este contexto es un acelerador estructural para la modernización tecnológica hacia tecnologías orientadas al dato apoyadas en el uso de IA. Plataformas de datos más abiertas y ágiles, donde la interoperabilidad y el intercambio de datos se convierten en elementos esenciales para afinar las previsiones de demanda o de recurso eólico o solar.
Por eso, en GFT trabajamos para convertir esa incertidumbre en ventaja competitiva.ayudando a desplegar soluciones que permiten mejorar el forecasting, tomar mejores decisiones, responder a la volatilidad y operar de forma más flexible y eficiente.
4. ¿Qué nivel de madurez percibe en las empresas energéticas españolas en el uso del dato para la toma de decisiones energéticas?
La madurez en el uso del dato es uno de los desafíos más relevantes, pero menos visibles. El sector energético no tiene un problema de falta de datos sino más bien de sobrecarga de información. Por ejemplo, en la generación renovable, el volumen de datos es tremendamente alto y esto supone un reto de cómo gestionar, integrar y explotar esa información.
Un segundo problema es la fragmentación en silos IT, OT, IoT, divisiones o plataformas que no siempre conversan entre sí. Y eso limita la capacidad de optimizar los procesos o tomar decisiones operativas.
En GFT ayudamos a las empresas a evolucionar hacia modelos verdaderamente data-driven con plataformas unificadas, abiertas y gobernadas; con modelos analíticos preparados para altos volúmenes y con IA aplicada a casos de negocio para que ingenieros, operadores y técnicos puedan utilizar la información sin fricciones.






