¿Qué papel está jugando la tecnología en la mejora de la eficiencia energética y operativa en el ámbito del transporte y la movilidad?
La tecnología está jugando un papel determinante, en primer lugar, en la mejora de la eficiencia energética de los propios trenes: nuevos sistemas de tracción, recuperación de energía, conducción eficiente, sensorización embarcada y capacidades avanzadas de monitorización permiten reducir consumos y optimizar el rendimiento de los activos.
Pero, más allá de la eficiencia del material rodante, el gran salto se produce cuando la tecnología permite operar mejor. En transporte, y especialmente en el ámbito ferroviario, la eficiencia energética y operativa depende también de planificar con más precisión, anticipar incidencias, ajustar recursos a la demanda y reducir tiempos improductivos.
Desde nuestra perspectiva, el mayor impacto se produce cuando se conectan tres planos: la operación en tiempo real, el análisis avanzado de los datos y la automatización segura de decisiones. En esos tres ámbitos GMV cuenta con conocimiento experto y experiencia contrastada en el desarrollo de soluciones tecnológicas aplicadas a entornos de transporte.
¿Qué tecnologías considera más relevantes hoy para avanzar en eficiencia, sostenibilidad y resiliencia en el sector transporte (IA, analítica avanzada, electrificación, sistemas de gestión energética, conectividad…)? ¿Cómo está impactando la inteligencia artificial en la operación, el mantenimiento y la optimización del consumo energético en el transporte?
Las tecnologías más relevantes son aquellas que permiten explotar mejor los activos existentes y tomar mejores decisiones: analítica avanzada, inteligencia artificial, sistemas de gestión energética, conectividad segura, sensórica embarcada, plataformas de operación en tiempo real y soluciones de ciberseguridad IT/OT.
La inteligencia artificial está teniendo un impacto especialmente relevante en tres ámbitos. Primero, en la operación, al permitir prever demanda, detectar desviaciones con rapidez, optimizar recursos y mejorar la regularidad del servicio.
Segundo, en el mantenimiento, evolucionando hacia modelos basados en condición, con capacidad para anticipar anomalías, reducir intervenciones innecesarias y mejorar la disponibilidad del material. Renfe ya está avanzando en esta línea con sistemas inteligentes capaces de supervisar trenes en tiempo real y aplicar analítica predictiva sobre parámetros críticos. En este campo GMV cuenta también con experiencia en soluciones de mantenimiento inteligente y detección de anomalías, aplicadas a entornos industriales y de transporte.
Y tercero, en la eficiencia energética, mediante modelos que ayudan a identificar patrones de consumo, proponer estrategias de conducción eficiente, optimizar la planificación y reducir desplazamientos o tareas no necesarias.
La clave, en todo caso, es que la IA se apoye en datos de calidad y se despliegue con criterios de gobernanza, explicabilidad y seguridad, especialmente en servicios críticos como el transporte público.
¿En qué medida la ciberseguridad se ha convertido en un factor crítico para garantizar la continuidad y seguridad de los servicios de transporte?
La ciberseguridad se ha convertido en un factor crítico porque la digitalización del transporte ha aumentado la conectividad entre sistemas corporativos, centros de control, material rodante, estaciones e infraestructuras desplegadas en la vía. Esta convergencia entre IT y OT amplía la superficie de exposición y hace que un incidente de ciberseguridad pueda tener impacto no solo en los datos gestionados por el operador, sino también en la continuidad del servicio, la seguridad operacional, la confianza del usuario y la reputación de la compañía.
En un sector como el ferroviario, la ciberseguridad debe entenderse como parte de la resiliencia operativa. No se trata únicamente de proteger infraestructuras digitales, sino de garantizar que el servicio pueda seguir funcionando de forma segura, incluso ante incidentes o intentos de interrupción. Este enfoque responde al espíritu de la directiva europea NIS2, que refuerza las exigencias de ciberseguridad y resiliencia en sectores esenciales, como el transporte.
Por eso es importante aplicar un enfoque integral de ciberseguridad, que combine seguridad desde el diseño, segmentación de redes IT/OT, monitorización continua, gestión de vulnerabilidades y capacidades de detección y respuesta. Todo ello debe extenderse también a los sistemas embarcados en los trenes y a los sistemas ferroviarios de señalización, control y gestión del tráfico, donde la protección de los activos críticos y la capacidad de respuesta ante incidentes tienen una relación directa con la continuidad del servicio.
¿Cuáles son hoy las principales barreras para desplegar soluciones tecnológicas orientadas a mejorar la eficiencia energética en el transporte?
Una primera barrera es la integración con los sistemas existentes. En los operadores de transporte conviven activos y plataformas de distintas generaciones, fabricantes y estándares, por lo que no siempre es sencillo capturar, normalizar y explotar datos de forma homogénea.
Una segunda barrera es pasar del piloto al despliegue real. Hay muchas tecnologías prometedoras, pero en entornos críticos no basta con demostrar que funcionan en un condiciones de laboratorio: deben ser robustas, escalables, mantenibles, interoperables y seguras. Además, deben integrarse en los procesos reales del operador y aportar métricas claras de retorno.
La tercera barrera es organizativa y cultural. Mejorar la eficiencia energética mediante tecnología y el uso avanzado de datos requiere colaboración entre áreas de operación, mantenimiento, tecnología y seguridad. Sin esa visión transversal, los sistemas quedan fragmentados y la tecnología no alcanza todo su potencial.
Y, finalmente, está la ciberseguridad. Toda solución conectada que mejora la eficiencia debe diseñarse también para no introducir nuevas vulnerabilidades en sistemas críticos, incorporando la seguridad desde las fases iniciales del proyecto.
¿Qué nivel de madurez percibe en el uso del dato para optimizar la operación, la gestión energética y la toma de decisiones en el transporte?
El sector ha avanzado mucho en disponibilidad de datos, sensorización, monitorización y sistemas de ayuda a la operación, pero todavía existe un margen significativo para evolucionar hacia un uso predictivo y prescriptivo del dato. Es decir, no solo saber qué ha pasado, sino anticipar qué puede ocurrir y recomendar la mejor decisión en términos de operación, eficiencia energética o mantenimiento.
La madurez es mayor en ámbitos como la monitorización de flota, la información al viajero, la planificación y ciertos procesos de mantenimiento. El siguiente salto está en conectar mejor esos datos entre dominios: operación, gestión energética, mantenimiento, seguridad, experiencia del viajero y sostenibilidad. Ahí es donde la IA y la analítica avanzada pueden generar más valor, siempre que se garantice una adecuada gobernanza del dato, la calidad de la información, la interoperabilidad y la confianza en los modelos de IA usados.










