¿Qué reto aborda el proyecto finalista de su organización y qué aporta la tecnología para resolverlo? ¿Qué lo diferencia de las soluciones utilizadas anteriormente?
El reto es hacer que las infraestructuras críticas sean cada vez más eficientes y sostenibles sin comprometer su disponibilidad ni su capacidad para soportar servicios esenciales. Con ALMA, Kyndryl evoluciona desde una optimización puntual hacia un modelo de mejora continua que integra modernización tecnológica, monitorización, analítica e inteligencia artificial.
El proyecto actúa sobre los centros de datos de Torrejón y Yécora, en Madrid, combinando la consolidación de sistemas mainframe, la renovación de la red de almacenamiento y una gestión más eficiente de la capacidad de contingencia. Su diferencial es abordar la eficiencia como una disciplina operativa permanente: medir, analizar, optimizar, renovar y validar para convertir cada mejora en una nueva referencia de eficiencia.
¿Cómo convierte su proyecto los datos en decisiones que mejoran la gestión energética o la operación? ¿Puede compartir un ejemplo concreto de ese cambio?
ALMA conecta métricas de potencia, capacidad y rendimiento con la toma de decisiones operativas. A través de la monitorización y la integración de datos mediante APIs, podemos relacionar el consumo energético con el trabajo realmente realizado e identificar oportunidades de optimización.
Un ejemplo concreto es la consolidación de dos sistemas mainframe z15 de producción en Torrejón en un único IBM z17. Esta transformación reduce la potencia directa de 13.192 W a 6.476 W, manteniendo el objetivo de prestar servicios críticos con mayor eficiencia. El enfoque se completa con indicadores como kWh por transacción y kWh por carga de trabajo, que permiten evaluar la eficiencia útil y orientar las siguientes acciones de mejora.
¿Qué resultados ha alcanzado su proyecto y con qué indicadores los evalúan?
Los resultados cuantificados en el proyecto reflejan el potencial de combinar modernización y optimización continua. ALMA contempla una reducción media estimada del 20 % del consumo eléctrico de los sistemas mainframe, con variaciones según la carga de trabajo. La reducción directa de potencia calculada en ambos centros alcanza los 7.731 W.
En emisiones indirectas, la reducción anual estimada asciende a 51.962 kg de CO₂. Estos indicadores se complementan con un incremento del 22 % en la capacidad máxima por kW y una consolidación del 33 % del número de sistemas mainframe. La siguiente fase profundiza en los KPI, la automatización y la analítica con IA para validar y ampliar las oportunidades de mejora.
¿Qué importancia tienen la ciberseguridad, la continuidad operativa y el control sobre los datos en las decisiones tecnológicas de su organización?
En las infraestructuras críticas, la eficiencia solo tiene sentido si va acompañada de resiliencia, seguridad y continuidad del servicio. Por eso, ALMA incorpora la optimización dentro de una arquitectura diseñada para soportar operaciones exigentes, con mecanismos de contingencia y una gestión de capacidad adaptada a las necesidades reales.
El proyecto recoge un objetivo de disponibilidad del 99,999 % para servicios que dan soporte a más de 35 clientes globales y a más de 10 organizaciones en zCLOUD. La experiencia demuestra que sostenibilidad y continuidad no deben tratarse como objetivos contrapuestos, sino como dimensiones complementarias de una infraestructura bien diseñada y gestionada.
¿Qué aprendizajes de su proyecto pueden servir a otras organizaciones?
El principal aprendizaje es que la eficiencia energética debe gestionarse como un proceso continuo, respaldado por datos fiables, indicadores útiles y decisiones operativas concretas. No basta con renovar tecnología: es necesario medir el impacto, validar los resultados y repetir el ciclo de mejora.
ALMA propone una metodología replicable en otros centros de datos y entornos de infraestructura crítica. Para Kyndryl, este proyecto refleja el valor de combinar experiencia en servicios críticos, modernización tecnológica e inteligencia aplicada para ayudar a las organizaciones a avanzar simultáneamente en eficiencia, resiliencia y sostenibilidad. Compartir estas experiencias a través de iniciativas como enerTIC permite acelerar la adopción de buenas prácticas y multiplicar su impacto.










