¿Considera estratégica la necesidad de reducir el consumo energético entre las empresas del sector? ¿Deberían plantearse un Plan con objetivos y tiempos para mejorar la Eficiencia Energética? ¿Cuál debe ser la contribución de la tecnología a este Plan?
Sin duda. La reducción del consumo energético es hoy una prioridad estratégica para cualquier organización industrial. No solo por motivos de sostenibilidad o cumplimiento regulatorio, sino porque impacta directamente en la competitividad, la rentabilidad y la resiliencia de las operaciones.
Las compañías necesitan disponer de una hoja de ruta clara, con objetivos medibles y capacidad de seguimiento continuo. Sin embargo, la experiencia nos demuestra que no basta con definir metas; es necesario disponer de información fiable que permita entender qué está ocurriendo realmente en los procesos y activos industriales.
La tecnología y la IA juegan un papel fundamental como habilitador. La combinación de datos de sensórica en planta o en campo, plataformas de datos, analítica avanzada e inteligencia artificial permite identificar ineficiencias, optimizar la operación en tiempo real y tomar decisiones basadas en evidencia. El entorno industrial es muy complejo, con una gran cantidad de datos de proceso en plan, que se potencian al combinarse con datos del proceso de negocio (CRM o ERP). No solo permite mejorar las decisiones automáticas de eficiencia en el proceso, si no que ayudan a la organización a tomar decisiones estratégicas en cuanto al consumo y la generación energética. En Sener entendemos que el valor no está en la tecnología por sí misma, sino en su capacidad para traducirse en ahorros energéticos, mejora operativa y resultados de negocio medibles.
¿En qué situación de concienciación se encuentran las empresas españolas en materia de eficiencia energética?
El nivel de concienciación es cada vez mayor. La mayoría de las organizaciones ya consideran la eficiencia energética un elemento estratégico y no una iniciativa aislada dentro de sus políticas de sostenibilidad.
El verdadero reto está ahora en evolucionar desde la monitorización hacia la optimización. Muchas compañías ya recogen datos energéticos, pero todavía existe margen para convertir esa información en capacidades predictivas y sistemas de decisión que permitan actuar de forma anticipada sobre los consumos y los procesos.
Estamos viendo una creciente demanda de plataformas de gestión energética, gemelos digitales reales con un peso importante en la simulación y el análisis de escenarios, y soluciones basadas en inteligencia artificial que permitan conectar los datos operativos con los objetivos de negocio y de descarbonización.
¿A qué retos se enfrenta el sector tecnológico? ¿Y el sector industrial?
Desde el punto de vista tecnológico, el principal reto es conectar la tecnología y el negocio, generando impacto real. Las organizaciones buscan soluciones que ayuden a mejorar la eficiencia, aumentar la productividad y optimizar el uso de recursos energéticos manteniendo la seguridad y la continuidad de la operación. Casos de uso con un retorno claro en los que la digitalización es una herramienta para convertir el dato en un activo que genera valor por sí mismo.
El sector industrial, por su parte, afronta simultáneamente varios desafíos entre los que están descarbonizar sus procesos, controlar costes energéticos, mejorar la competitividad y mantener activos cada vez más complejos operando con altos niveles de disponibilidad.
Nuestra experiencia nos dice que la clave está en conectar el mundo OT y el mundo IT de manera segura. Cuando se consigue integrar el conocimiento del proceso industrial con el proceso de negocio haciendo uso de capacidades avanzadas de analítica de datos e inteligencia artificial, aparecen oportunidades de mejora que antes eran invisibles.
¿Cuáles son las acciones más relevantes en materia de Eficiencia Energética que deben desarrollar las empresas del sector? ¿Qué papel tienen las TIC y la innovación? ¿Cuáles considera son las tendencias de más relevancia en este ámbito?
El primer paso es disponer de datos fiables, contextualizados y que puedan consumirse tanto por personas como por sistemas de IA. La eficiencia energética comienza con la capacidad de medir correctamente el comportamiento de los activos y procesos. Por eso vemos cada vez más proyectos orientados a desplegar sistemas de monitorización, plataformas de datos industriales y cuadros de mando avanzados.
Una vez consolidada esa base, las organizaciones deben avanzar hacia modelos de optimización continua. Aquí cobran especial importancia la inteligencia artificial (poder predecir el consumo y la generación es vital), la analítica avanzada y los gemelos digitales, que permiten simular escenarios operativos y determinar la configuración más eficiente de una instalación en tiempo real.
En Sener estamos observando una aceleración de soluciones capaces de optimizar automáticamente consumos energéticos, anticipar desviaciones operativas y mejorar el rendimiento global de los activos. Casos como los sistemas inteligentes de gestión energética o los modelos de optimización en tiempo real son ya una realidad en sectores como industria, energía o infraestructuras. Vemos muchos casos en los que la mejora en eficiencia, más allá de un ajuste en el proceso local (o en partes del mismo), viene de una mejor organización en las cargas de trabajo globales y cómo se planifica el trabajo.
¿Considera que se puede mejorar la posición competitiva de las organizaciones con la implantación de Tecnologías de la Información y Comunicaciones? ¿Y en lo referente a competitividad energética?
Absolutamente. La competitividad de una organización depende cada vez más de su capacidad para convertir los datos en decisiones y las decisiones en acciones operativas de alto impacto.
Las TIC permiten mejorar la eficiencia de los procesos, aumentar la disponibilidad de los activos y reducir costes operativos. Pero su verdadero potencial aparece cuando se combinan con conocimiento del negocio y de la operación industrial. Ahí es donde la digitalización deja de ser un proyecto tecnológico para convertirse en una ventaja competitiva. Proporciona una visión privilegiada de la situación real de la organización, lo que les ayuda a definir mejor su estrategia de negocio. Para saber en qué dirección avanzar es importante saber dónde se está.
En términos energéticos, el impacto es directo. Organizaciones capaces de optimizar consumos, anticipar ineficiencias y ajustar dinámicamente la operación pueden obtener reducciones significativas de costes y emisiones. Hemos comprobado que tecnologías como la inteligencia artificial aplicada a la energía, los sistemas EMS o los gemelos digitales permiten alcanzar mejoras muy relevantes en eficiencia energética, contribuyendo al mismo tiempo a los objetivos de descarbonización y competitividad empresarial.
Axel Blanco Cerro,
Data, AI and Cloud Director en Sener










