Nos encontramos en un momento en el que los retos a los que se enfrenta la industria energética se están intensificando. La combinación de tensiones geopolíticas, la escasez de determinados recursos y un marco regulatorio cada vez más exigente está obligando a las compañías a redefinir sus estrategias con el objetivo de garantizar la resiliencia y la sostenibilidad en el suministro.
La creciente complejidad de las redes de energía, compuestas por activos distribuidos en extensos territorios y por un abanico de sistemas heterogéneos, exige que las empresas abandonen los silos de información y abracen plataformas tecnológicas que soporten una visión holística de su infraestructura. En este escenario, la tecnología geoespacial emerge como un habilitador clave, capaz de ayudar a las compañías energéticas a marcar un antes y un después en su operativa.
Los Sistemas de Información Geográfica, GIS por sus siglas en inglés, no son únicamente mapas, sino una plataforma de sistemas empresariales interconectados que permiten modelar, analizar y operar la infraestructura mediante un contexto espacial profundo y siempre con datos actualizados y fiables. Este enfoque impulsa la creación de un ecosistema digital verdaderamente integrado, en el que pueden convivir la gestión de activos, las operaciones, la planificación, la respuesta ante emergencias y el análisis medioambiental, lo que mejora la coherencia del dato y facilita la colaboración entre áreas tradicionalmente desconectadas.
De la complejidad operativa a una visión holística y accionable de la red gracias a los GIS
Contar con una visión unificada de la red, que conecte la información técnica, operativa y territorial en un entorno común, permite a las organizaciones anticiparse a los riesgos, optimizar la toma de decisiones y mejorar su capacidad de respuesta ante incidencias que pueden comprometer el suministro. Además, disponer de esta visión integral facilita el análisis de escenarios complejos y la planificación proactiva, elementos clave para avanzar hacia modelos operativos más resilientes y sostenibles. Todo ello resulta especialmente crítico en un contexto en el que las utilities deben equilibrar simultáneamente la modernización de infraestructuras críticas, la integración de energías renovables, el envejecimiento de activos y una mayor exposición a eventos extremos.
No obstante, disponer de una visión integral de la red es solo el primer paso. Para que esa información se traduzca en decisiones operativas eficaces, las utilities necesitan apoyarse en modelos de red avanzados capaces de representar con precisión la compleja realidad de sus infraestructuras. En este sentido, la evolución de los sistemas GIS ha permitido pasar de representaciones estáticas a modelos dinámicos que reflejan cómo están conectados los activos, cómo fluye la energía a través de la red y cómo impacta cualquier cambio o incidencia en el conjunto del sistema. Estos modelos no solo describen la red, sino que permiten simular comportamientos, evaluar alternativas y anticipar consecuencias, reforzando la capacidad de planificación y operación.
Estos modelos de red constituyen la base sobre la que se articulan los distintos sistemas que conforman el ecosistema digital de una utility: desde el diseño y la planificación hasta la operación, el mantenimiento y la respuesta ante emergencias. Al trabajar sobre una única fuente de información, las organizaciones mejoran la consistencia del dato, reducen errores derivados de la duplicidad de sistemas y ganan agilidad en la gestión diaria de la red. El resultado es una operación más eficiente, coordinada y preparada para adaptarse a un entorno energético en constante transformación.
FirstEnergy: modernización del diseño eléctrico para una red más resiliente
Un ejemplo claro de este enfoque es el caso de FirstEnergy, una de las principales compañías eléctricas de Estados Unidos, que abordó la modernización de sus flujos de trabajo de diseño eléctrico como parte de su estrategia para reforzar la resiliencia y eficiencia de su red. La compañía se enfrentaba a un entorno marcado por herramientas heredadas, procesos fragmentados y una creciente dificultad para mantener la coherencia de la información entre los equipos de ingeniería, cartografía y operaciones.
La adopción de un modelo de red avanzado basado en tecnología GIS permitió a FirstEnergy unificar el diseño, la edición y la gestión de su red eléctrica en un entorno común. Gracias a ello, diseñadores y técnicos comenzaron a trabajar de forma simultánea sobre una única fuente de información, con reglas de validación que garantizan la integridad del dato y una trazabilidad completa de los cambios realizados. Este salto cualitativo se tradujo en una mejora notable de la productividad, una reducción significativa de los tiempos de diseño y una disminución de errores que anteriormente se propagaban a fases posteriores de operación y mantenimiento.
En definitiva, garantizar un suministro energético resiliente y sostenible no depende únicamente de la inversión en infraestructuras físicas, sino de la capacidad de las compañías para gestionar sus activos y operaciones con inteligencia, contexto y visión de conjunto. Las plataformas geoespaciales, concebidas como ecosistemas integrados de sistemas y datos, se consolidan como un pilar estratégico para avanzar hacia modelos de operación más eficientes, colaborativos y preparados para afrontar escenarios cada vez más complejos.

Gracias a Esri, FirstEnergy puede visualizar sus diseños en vista de perfil de un tramo trifásico, incorporando análisis estructural y una representación física de los elementos










