Con este punto de partida, la Plataforma enerTIC.org celebró en Madrid un nuevo desayuno-coloquio centrado en el papel de los centros de datos y las infraestructuras IT ante el horizonte 2030. Responsables públicos y privados, operadores, expertos y proveedores de soluciones tecnológicas compartieron sus visiones en torno a los desafíos actuales: desde la modernización de infraestructuras legacy hasta la integración de la inteligencia artificial, pasando por el marco normativo, la ciberseguridad, la eficiencia energética y la necesidad de avanzar hacia un modelo híbrido y flexible. Todo ello en un contexto en el que los CPDs se consolidan como infraestructuras estratégicas para la sostenibilidad, la competitividad y la soberanía digital.
Modernización de infraestructuras y sostenibilidad energética
Uno de los ejes centrales del coloquio fue la necesidad de modernizar los centros de datos existentes para dar respuesta a los nuevos requerimientos operativos, energéticos y tecnológicos. Esta necesidad se manifiesta especialmente en aquellas infraestructuras con una fuerte carga de sistemas legacy, propias tanto del sector público como de determinados entornos privados, donde la convivencia de tecnologías heterogéneas en todos los aspectos (hardware, software, entorno, etcétera) y la antigüedad de los equipamientos, de los que dependen tareas críticas, representan una barrera significativa para la eficiencia y la evolución hacia modelos más sostenibles.
En el caso de las organizaciones públicas, se puso de relieve la complejidad de abordar procesos de modernización que requieren inversiones sostenidas, personal cualificado y una planificación que garantice la continuidad del servicio. A ello se suman las dificultades presupuestarias, los marcos normativos restrictivos y la necesidad de incorporar criterios de eficiencia energética, sostenibilidad y resiliencia en proyectos de gran escala. Se destacó también la dificultad de retener talento en entornos públicos con limitaciones retributivas, lo que agrava la escasez de perfiles especializados para liderar este tipo de transformaciones. En muchos casos, el reto no es solo tecnológico, sino también organizativo y estratégico.
La actualización de las infraestructuras no se limita al plano lógico o tecnológico: también afecta al entorno físico de los centros de datos. Se destacaron ejemplos concretos de actuaciones como la reconfiguración de suelos técnicos, la incorporación de sistemas de refrigeración más eficientes (por pasillo frío/caliente, agua en rack o CO₂ como refrigerante), el rediseño de flujos de aire, la bajada de techos o la optimización eléctrica. Igualmente, se subrayó la utilidad de herramientas avanzadas como el modelado BIM y los gemelos digitales para mejorar la planificación, construcción y operación de estas infraestructuras. El uso de simulaciones permite anticipar comportamientos térmicos, reducir errores y optimizar el diseño desde fases tempranas, lo que se traduce en una mayor eficiencia operativa a medio y largo plazo.
En todos los casos, se coincidió en que la sostenibilidad debe integrarse desde el diseño de las instalaciones, contemplando no solo el consumo energético, sino también la huella hídrica, el impacto de los materiales y la capacidad de adaptación a futuras exigencias. Evitar la sobredimensión de los centros de datos, garantizar su ocupación real y optimizar la eficiencia global del servicio se consolidan como principios clave para una infraestructura digital alineada con los objetivos de la Twin Transition.
"Los centros de datos se han convertido en la columna vertebral de una economía digital que exige eficiencia, resiliencia y sostenibilidad.”
Inteligencia artificial y transformación tecnológica
La irrupción de la inteligencia artificial representa uno de los factores más determinantes en la evolución actual y futura del sector de centros de datos. Su impacto se percibe no solo en términos de demanda de infraestructura, sino también en la redefinición de modelos de negocio, planificación de recursos y necesidades operativas. Durante el coloquio, se analizó en profundidad cómo la incorporación de esta tecnología está tensionando los límites físicos, energéticos y económicos de los actuales modelos de infraestructura, obligando a una rápida adaptación de las organizaciones tanto públicas como privadas.
Uno de los puntos más destacados fue el incremento de la demanda de potencia asociado al entrenamiento de modelos de inteligencia artificial de gran escala. Se mencionaron casos con densidades de hasta 600 kW por rack, que requieren no solo una reconfiguración de las salas, sino también la incorporación de tecnologías de refrigeración avanzadas como la refrigeración líquida, la inmersión o los sistemas direct-to-chip. Aunque estas tecnologías aún no están generalizadas, su adopción empieza a consolidarse como una necesidad en ciertos escenarios de alta densidad, especialmente en entornos donde se combinan cargas exigentes y limitaciones físicas de espacio.
Al mismo tiempo, se subrayó la diferencia entre las infraestructuras necesarias para el entrenamiento de modelos frente a las que requieren los procesos de inferencia. Esta distinción es clave para dimensionar adecuadamente las soluciones y evitar inversiones sobredimensionadas o infrautilizadas. También se abordó la incertidumbre sobre quién asumirá los costes derivados de esta nueva infraestructura, así como el ritmo real de adopción de la IA en distintos entornos, más allá de los casos de uso más avanzados. En este sentido, se destacó la necesidad de que las organizaciones valoren cuidadosamente el retorno de la inversión y definan criterios claros para la aplicación de estas tecnologías.
Los expertos coincidieron en que la inteligencia artificial también ofrece oportunidades significativas para mejorar la eficiencia y sostenibilidad de los propios centros de datos. Herramientas basadas en IA ya están siendo utilizadas para optimizar la climatización, el consumo energético, la distribución de cargas o incluso para anticipar fallos operativos. Su integración con soluciones de gemelo digital, simulación y modelado permite una gestión más precisa y adaptativa de infraestructuras cada vez más complejas, abriendo la puerta a un nuevo paradigma de operación inteligente y automatizada.
Por último, se reflexionó sobre los modelos de negocio emergentes ligados a la IA y su impacto en la planificación económica de los servicios digitales. Modelos de tarificación basados en tokens, minutos o eventos generan nuevas dinámicas que exigen previsión y adaptación por parte de los operadores, tanto desde el punto de vista técnico como financiero. La IA no solo modifica cómo se consume infraestructura, sino también cómo se contrata, se planifica y se gestiona su valor en el tiempo.
“La inteligencia artificial no solo impulsa la demanda, también redefine cómo se diseña, opera y gestiona una infraestructura digital eficiente.”
Cloud, on-premise y nuevos modelos de gestión
El debate sobre la ubicación y gestión de los servicios digitales es hoy más relevante que nunca. Durante el coloquio se analizó en profundidad la evolución del equilibrio entre entornos cloud, infraestructuras on-premise y modelos híbridos, así como el papel cada vez más relevante del colocation como alternativa flexible y eficiente para muchas organizaciones. Lejos de plantearse como decisiones binarias, estas opciones se configuran como piezas de un ecosistema tecnológico diversificado, que debe adaptarse a las necesidades específicas de cada organización, al tipo de carga de trabajo y a los requisitos regulatorios y de soberanía de los datos.
Una de las cuestiones abordadas fue la redefinición del concepto de “on-premise”. Se señaló que no debe asociarse únicamente a infraestructura propia ubicada físicamente en las instalaciones de la organización, sino que también puede incluir entornos alojados en centros de datos especializados bajo modelos de colocation, pero con propiedad y gestión directa del cliente. Este matiz resulta especialmente relevante para entidades públicas, donde la necesidad de control sobre los datos convive con la falta de recursos para construir y mantener infraestructuras propias.
El coloquio también puso sobre la mesa el riesgo de dependencia a largo plazo de proveedores cloud (vendor lock-in), así como la necesidad de evaluar con criterios realistas las implicaciones económicas, técnicas y estratégicas de cada modelo. En este sentido, se plantearon casos de retorno parcial de cargas a entornos on-premise (cloud repatriation) como estrategia para recuperar control, ajustar costes y garantizar la disponibilidad. Las decisiones sobre ubicación deben tener en cuenta también factores como la previsibilidad del gasto, la agilidad en la provisión de recursos y la capacidad para adaptarse a futuros cambios en la demanda.
Se destacó además la evolución de los modelos de contratación y pago de los servicios digitales. Mientras que el pago por uso sigue siendo un estándar en el entorno cloud, están surgiendo nuevas modalidades basadas en aprovisionamiento o consumo predictivo, que buscan una mayor estabilidad presupuestaria. La experiencia de usuarios finales —especialmente de organismos públicos y pymes— puso de manifiesto la necesidad de claridad y transparencia en estos modelos, así como herramientas que permitan planificar el coste total de propiedad a medio y largo plazo.
En conjunto, se coincidió en que la flexibilidad, la especialización y la interoperabilidad deben guiar el diseño de estrategias tecnológicas sostenibles, evitando decisiones cerradas y promoviendo entornos híbridos, adaptables y orientados a la eficiencia.
“Modernizar infraestructuras legacy sin comprometer servicios críticos es uno de los grandes desafíos del sector público.”
Ciberseguridad y soberanía digital
La ciberseguridad se consolidó durante el coloquio como una preocupación transversal para todos los actores del ecosistema de centros de datos. En un contexto de creciente digitalización de procesos críticos, y en el que las infraestructuras IT se han convertido en elementos estratégicos tanto para el sector público como para la economía en su conjunto, los riesgos asociados a ciberataques y a vulnerabilidades físicas han adquirido una dimensión geopolítica y operativa sin precedentes.
Uno de los aspectos más destacados fue la necesidad de adoptar una visión holística de la seguridad, que contemple tanto la protección frente a amenazas virtuales como la resiliencia física de las infraestructuras. Se mencionaron casos recientes de sabotaje o daño involuntario a cables submarinos, cuya fragilidad constituye un punto crítico para las comunicaciones internacionales. Este tipo de incidentes pone de manifiesto la necesidad de desarrollar infraestructuras redundantes, explorar alternativas como las comunicaciones vía satélite y reforzar las capacidades nacionales para proteger los activos estratégicos del país.
Asimismo, se abordó el reto de garantizar la continuidad operativa en un escenario donde los riesgos se multiplican: desde ataques dirigidos a la infraestructura hasta ciberamenazas persistentes a servicios esenciales. El aumento exponencial de la superficie de exposición —derivado del crecimiento de los servicios digitales, el teletrabajo, la expansión de la IA o la proliferación de dispositivos conectados—, que ha llevado a la obsolescencia el concepto de defensa perimetral, obliga a replantear los enfoques tradicionales de seguridad y apostar por estrategias de protección avanzada, detección temprana y respuesta coordinada.
Otro punto clave fue la soberanía digital. La dependencia de proveedores tecnológicos no europeos, la concentración de servicios cloud en manos de unas pocas grandes compañías y la externalización de funciones críticas fueron señaladas como factores que deben ser cuidadosamente evaluados desde una perspectiva estratégica. Se coincidió en la necesidad de reforzar la autonomía tecnológica, diversificar proveedores y promover estándares abiertos que permitan un mayor control sobre los datos, la infraestructura y las capacidades operativas.
Los participantes insistieron también en la necesidad de formación continua y especialización en materia de ciberseguridad. La escasez de profesionales cualificados en este ámbito representa un riesgo adicional, especialmente en el sector público. Frente a esta situación, se planteó la necesidad de reforzar la colaboración entre administraciones, operadores y empresas tecnológicas, promoviendo una cultura de seguridad compartida que esté presente en todas las fases del ciclo de vida de la infraestructura digital.
Marco normativo y colaboración público-privada
El entorno normativo fue otro de los ejes clave del coloquio, en tanto que condiciona de forma directa tanto el diseño como la operación de los centros de datos. En los últimos años, el sector ha experimentado un aumento significativo de los requisitos regulatorios, especialmente en lo relativo a sostenibilidad, eficiencia energética, transparencia y gestión del riesgo. Sin embargo, muchos de los participantes coincidieron en señalar la necesidad urgente de actualizar los marcos normativos desde una mayor comprensión técnica y operativa de la realidad de estas infraestructuras.
Uno de los temas abordados fue la entrada en vigor de la Directiva (UE) 2023/1791, que obliga a los centros de datos con una potencia superior a 500 kW a reportar anualmente información detallada sobre su rendimiento energético. Esta información incluye indicadores como el PUE, el consumo energético total, el uso de agua, la utilización de energías renovables y el volumen de datos procesados. Aunque la directiva no impone aún límites específicos, sí marca un cambio de paradigma en cuanto a la transparencia y el seguimiento de la eficiencia en este tipo de instalaciones.
Se destacaron también casos concretos de pliegos públicos que, al exigir condiciones técnicas obsoletas —como temperaturas máximas de funcionamiento demasiado bajas—, contradicen las recomendaciones actuales de organizaciones internacionales como ASHRAE. Este tipo de requisitos, desalineados con los avances tecnológicos y con las mejores prácticas del sector, pueden derivar en infraestructuras más costosas, menos eficientes y de vida útil más corta.
En este contexto, se subrayó el papel que pueden desempeñar los propios operadores y expertos como interlocutores válidos para trasladar una visión realista a los organismos reguladores. La colaboración entre administraciones públicas, sector privado y entidades especializadas se presenta como un mecanismo fundamental para construir un marco normativo coherente, que impulse la sostenibilidad sin frenar la innovación ni generar efectos contraproducentes.
Asimismo, se defendió la necesidad de modelos de colaboración público-privada más ágiles, especialmente para que las entidades públicas puedan beneficiarse del conocimiento, la experiencia y la economía de escala del sector tecnológico. Se plantearon propuestas para impulsar la cooperación en ámbitos como el diseño de centros de datos, la provisión de servicios, la formación de talento y la definición de estándares, en un contexto en el que el cumplimiento regulatorio debe ir de la mano de la transformación digital y la eficiencia energética.
“La colaboración público-privada se consolida como palanca esencial para acelerar la transformación del ecosistema digital.”
Conclusiones
El coloquio puso de manifiesto que el ecosistema de los centros de datos atraviesa un momento decisivo, condicionado por la necesidad de responder a un entorno de rápida transformación tecnológica, creciente presión regulatoria y una demanda social y económica orientada hacia la sostenibilidad. Más allá de su función técnica, los centros de datos se han consolidado como infraestructuras críticas, verdaderas arterias del sistema productivo digital, sobre las que se apoya buena parte de la competitividad futura de sectores públicos y privados.
Los participantes coincidieron en que la modernización de las infraestructuras existentes es inaplazable. En particular, se hizo hincapié en los desafíos que enfrenta el sector público para actualizar instalaciones obsoletas que, sin embargo, siguen prestando servicios críticos a millones de ciudadanos. La necesidad de mantener la continuidad operativa, junto con las restricciones presupuestarias y la escasez de perfiles técnicos especializados, complica enormemente esta transición. Aun así, se destacó que esta transformación es indispensable para avanzar hacia un modelo más eficiente, resiliente y alineado con los objetivos climáticos marcados para 2030.
El papel de la inteligencia artificial, tanto como motor de nuevas exigencias infraestructurales como herramienta habilitadora de eficiencia y automatización, centró buena parte del debate. Se coincidió en la importancia de diferenciar entre los requerimientos del entrenamiento y la inferencia, y en la urgencia de dimensionar adecuadamente las infraestructuras para evitar inversiones sobredimensionadas. Asimismo, se subrayó que la IA puede convertirse en un aliado clave para optimizar operaciones, reducir consumos y anticipar fallos, siempre que se integre de forma estratégica en la planificación y gestión de los CPDs.
En cuanto al modelo de provisión de servicios, el encuentro apuntó hacia una convivencia necesaria entre cloud, on-premise y colocation. Los participantes defendieron un enfoque pragmático y flexible, que combine control, escalabilidad, eficiencia y seguridad. En este contexto, conceptos como soberanía digital, interoperabilidad y transparencia en los modelos de coste ganan cada vez más relevancia.
También se abordó con especial atención la dimensión normativa. Se constató la falta de alineación entre algunos marcos regulatorios y la realidad tecnológica del sector, y se instó a reforzar la interlocución técnica entre reguladores y operadores para garantizar normativas realistas, adaptables y que no frenen la innovación. La colaboración público-privada se señaló como una palanca clave para acelerar esta adaptación.
En definitiva, el coloquio reflejó el compromiso de un sector que asume su papel estratégico en la economía digital y que trabaja ya en la construcción de una infraestructura más sostenible, eficiente y preparada para los retos tanto del presente como del futuro.
Retos identificados
A lo largo del desayuno-coloquio se identificaron una serie de retos clave que afectan al ecosistema de centros de datos en su evolución hacia modelos más eficientes, sostenibles y alineados con los principios de la transformación digital. Estos desafíos deben ser abordados de forma estratégica, desde una visión compartida entre los distintos actores implicados, para garantizar una infraestructura digital resiliente, escalable y adaptada a los objetivos de sostenibilidad y competitividad marcados para la próxima década.
- Modernización de infraestructuras legacy en el sector público, donde las limitaciones presupuestarias, la complejidad técnica y la necesidad de garantizar la continuidad de servicios críticos dificultan la transformación hacia modelos energéticamente más eficientes y sostenibles.
- Adaptación a la demanda energética derivada de la inteligencia artificial, con una rápida escalada en la necesidad de potencia, refrigeración y densidad de carga que obliga a rediseñar arquitecturas, modelos operativos y sistemas de gestión.
- Falta de alineación entre regulación y realidad tecnológica, especialmente en licitaciones públicas, que en ocasiones imponen condiciones técnicas obsoletas o contradictorias con las mejores prácticas del sector, afectando negativamente a la eficiencia energética y la innovación.
- Necesidad de avanzar en soberanía digital y ciberseguridad, frente a una creciente dependencia de proveedores no europeos y al aumento de las amenazas geopolíticas, con infraestructuras críticas expuestas tanto a ciberataques como a vulnerabilidades físicas.
- Escasez de talento especializado en el ámbito de los centros de datos, especialmente en entornos públicos, que limita la capacidad de impulsar proyectos de transformación digital con criterios de sostenibilidad y eficiencia energética.
Tras analizar los mismos, el Comité de Expertos “Tecnologías disruptivas en los centros de datos para la mejora de la Eficiencia Energética y Sostenibilidad” escogerá uno de ellos y desarrollará un informe “El Reto” con una propuesta de soluciones al mismo.