La digitalización territorial de España pasa por situar el turismo en el centro. La industria turística constituye una de las principales palancas para el desarrollo económico, por su impacto en la actividad de todos los sectores productivos. Con un peso cercano al 12% del PIB y del empleo, no se trata de un sector más: es el principal vector de transformación del territorio.
El desafío que nos plantea ya no es crecer en volumen, sino en productividad, sostenibilidad y resiliencia. Y para ello, incrementar el gasto medio, reducir la estacionalidad y optimizar recursos exige una gestión basada en datos y una coordinación intersectorial. En este contexto, los Destinos Turísticos Inteligentes (DTI) representan una oportunidad única, ya que suponen la evolución del modelo smart city hacia un ecosistema transversal donde convergen movilidad, energía, medioambiente, seguridad y economía local. La experiencia acumulada en plataformas urbanas en España constituye la base para afrontar esta nueva etapa con foco en la soberanía del dato.
En este proceso, SEGITTUR ha desempeñado un papel estructural, impulsando no solo un marco conceptual, sino un entorno tecnológico interoperable. La integración de los DTI en la Plataforma Inteligente de Destinos (PID) y su conexión con la Plataforma de Innovación Abierta (PIA) permiten grandes avances en este ámbito: compartir información entre administraciones y empresas del conjunto del ecosistema turístico, generar economías de escala y desarrollar soluciones sustentadas en datos de calidad.
Esta interconexión favorecerá la generación de servicios turísticos innovadores y contribuirá a impulsar la competitividad del sector a todos los niveles, desde la mejora de la personalización de la experiencia del turista, de la toma de decisiones, y de la eficiencia operativa, al refuerzo de la sostenibilidad del modelo y la planificación territorial. En definitiva, permitirá mejorar el bienestar social de los ciudadanos y la cohesión territorial.
La transformación, sin embargo, debe partir de una base organizativa más que tecnológica. El verdadero reto reside en el gobierno del dato en los propios destinos y en sus ecosistemas público-privados asociados. Los destinos deben integrar fuentes heterogéneas, garantizar calidad, trazabilidad y seguridad, cumplir requisitos normativos y semánticos y facilitar el intercambio con plataformas supramunicipales y espacios sectoriales de datos. Sin herramientas que simplifiquen esta gestión, el modelo DTI corre el riesgo de quedarse en lo declarativo.
En este camino, España parte con ventaja. Su modelo de smart cities apostó por plataformas integradoras, normalización y colaboración público-privada, generando un ecosistema empresarial especializado en integración, analítica e interoperabilidad. Ese aprendizaje es decisivo en la nueva etapa del smart tourism. El futuro del modelo girará en torno a espacios de datos turísticos interoperables, alimentados desde los propios destinos y articulados mediante oficinas locales del dato capaces de estructurar flujos, garantizar calidad y habilitar nuevos esquemas de gobernanza basados en datos compartidos. De hecho, la Secretaría de Estado de Turismo presentó hace tan solo dos meses, el primer espacio de datos sectorial del país, diseñado para el ámbito turístico.
El sector del turismo avanza así como el laboratorio más avanzado de desarrollo e integración territorial y como un modelo exportable de inteligencia turística para el bienestar de residentes, destinos y viajeros.










