El 28 de abril de 2025, la red eléctrica española colapsó. Una serie de desconexiones de generación en el suroeste de España desencadenó una cascada de sobretensiones y, en cuestión de segundos, el sistema entró en lo que los investigadores describieron posteriormente como un modo de fallo inédito.
La investigación oficial concluyó que el apagón fue el resultado de una combinación de múltiples factores interrelacionados, entre ellos oscilaciones, carencias en el control de tensión y potencia reactiva, diferencias en las prácticas de regulación de voltaje y reducciones rápidas de generación.
Un factor contribuyente que pasó más desapercibido fue la persistencia de procesos manuales. Las maniobras de conmutación para el control de tensión de componentes de la red se realizaban manualmente, lo que introducía retrasos asociados tanto a la toma de decisiones de los operadores como al tiempo de ejecución. Además, la normativa española transmitía las instrucciones de control de tensión a las instalaciones renovables por correo electrónico, con plazos de aplicación de varios días, lo que hacía que 24 GW de capacidad certificada de control de tensión en activos renovables estuvieran, en la práctica, inaccesibles en tiempo real.
La revolución de la red: generación distribuida y nuevos patrones de demanda
El caso español convierte en algo tangible el argumento a favor de la integración entre IT y OT: en una red donde más de la mitad de la generación procede de renovables distribuidas basadas en inversores, la incapacidad de coordinar los activos de OT mediante sistemas digitales integrados supone un riesgo real para la estabilidad de la red.
España es un ejemplo especialmente claro de una transición que ya está en marcha en todos los mercados eléctricos desarrollados. Las redes diseñadas para transportar energía desde grandes centrales centralizadas hacia consumidores pasivos ahora deben gestionar flujos bidireccionales.
La física de esta transición exige una visibilidad operativa en tiempo real y con un nivel de detalle que las herramientas tradicionales no pueden proporcionar. Un Sistema de Información Geográfica (GIS), la herramienta digital estándar para la mayoría de los operadores de distribución, muestra dónde están ubicados los activos. Pero no muestra qué está circulando a través de ellos, cuán cerca está una línea de su límite térmico ni qué ocurre con la tensión local si otros 50 cargadores de vehículos eléctricos se conectan en la misma calle.
El gemelo digital como tejido conectivo
El gemelo digital ha surgido como el concepto arquitectónico que mejor responde a esta carencia: un modelo computacional de un sistema físico actualizado de forma continua, alimentado por telemetría de OT en tiempo real y capaz de ejecutar simulaciones antes de que se realice cualquier cambio sobre el terreno. En esencia, es el resultado estructural de una integración IT-OT bien implementada.
El consorcio TwinEU, financiado por Horizon Europe y compuesto por 75 socios de 15 Estados miembros, está desarrollando un gemelo digital federado del sistema eléctrico europeo en ocho regiones piloto, entre ellas la Península Ibérica. E.ON, el mayor operador de distribución de Alemania, ya ha completado un gemelo digital que cubre más de un tercio de la red de distribución alemana y procesa datos de aproximadamente 55 millones de elementos de red, una escala en la que el concepto deja de ser un piloto para convertirse en infraestructura.
Distintos activos, distintas arquitecturas de gemelo digital
En el ámbito de la red de distribución, la función principal del gemelo digital es proporcionar visibilidad y capacidad de planificación: un modelo vivo de perfiles de tensión, flujos de carga y utilización de activos a través de miles de puntos de conexión, actualizado a medida que se incorporan nuevos dispositivos de generación y demanda.
A nivel de planta de generación, el gemelo digital cumple una función distinta: garantizar la interoperabilidad entre los sistemas de ingeniería y el control operativo. Un activo de generación construido a lo largo de varios años acumula modelos detallados y especificaciones de equipos en herramientas de diseño basadas en IT que, normalmente, se convierten en archivos históricos una vez que la planta entra en operación, desconectados de los sistemas SCADA que la gestionan. Un gemelo digital de planta bien implementado mantiene conectada la intención de diseño con la realidad operativa.
El mecanismo estándar para salvar esta brecha en el momento de la entrega es CFIHOS (Capital Facilities Information Handover Specification), una práctica conjunta de la industria mantenida bajo el paraguas de IOGP. CFIHOS define cómo se estructuran y entregan los datos de ingeniería cuando un proyecto de capital pasa a fase operativa: clases de equipos, jerarquías de etiquetas, atributos y relaciones en un formato legible por máquina que puede integrarse directamente en sistemas EAM y CMMS, en lugar de llegar como un simple archivo documental.
El valor de un gemelo digital reside en su interoperabilidad
La diferencia está en el enfoque funcional y en la tecnología subyacente. Un gemelo digital de distribución necesita amplitud: miles de activos, modelado a nivel de red e integración con datos de contadores inteligentes y sistemas de predicción.
Un gemelo digital de planta necesita profundidad: modelos precisos de equipos, historial de mantenimiento y telemetría de sensores asociada a componentes concretos. Ambos requieren la misma base de integración entre los sistemas OT de campo, los sensores IoT y la capa analítica de TI.
En ambos casos, una combinación especialmente potente consiste en integrarlo con una plataforma de Gestión de Activos Empresariales (EAM) capaz de gestionar y activar automáticamente órdenes de trabajo, recursos y repuestos. El gemelo digital también puede alimentarse de una plataforma de gestión operativa que cubra operaciones de campo, inspecciones y registros de actividad.
La creciente interconexión entre OT y IT también exige plataformas de ciberseguridad adaptadas a los desafíos específicos de los entornos TO, que suelen incluir equipos heredados, protocolos industriales y sistemas que no pueden actualizarse o reiniciarse fácilmente sin generar riesgos operativos.
La alineación entre OT y IT: clave para el futuro de la red
Los casos de uso de la IA en el sector eléctrico —incluyendo predicción de demanda, detección de fallos o monitorización del estado de los activos— están bien establecidos a nivel conceptual, pero a menudo resultan difíciles de desplegar en la práctica. Los análisis del sector indican que la mayoría de las iniciativas de IA en energía siguen estancadas en fase piloto; el obstáculo casi nunca es el modelo, sino la infraestructura de datos.
La IA específica de dominio requiere un flujo continuo y estructurado de información desde los dispositivos de campo hasta los entornos analíticos. Generar esos datos con la calidad y consistencia que requieren el entrenamiento y la inferencia es precisamente lo que proporciona la integración IT-OT. El gemelo digital, mantenido como un modelo vivo con registros históricos estructurados y respaldado por una “capa de interoperabilidad”, constituye el entorno de datos del que depende la IA aplicada a la red eléctrica.
La distancia entre donde el sector necesita estar y donde se encuentran actualmente la mayoría de los operadores sigue siendo considerable. Las encuestas del sector indican que la mayoría de los operadores de distribución todavía dependen de herramientas GIS estáticas, sin una visión en tiempo real del estado de la red y sin conexión con los sistemas TO de campo. Solo una minoría utiliza gemelos digitales de manera continua.
Los operadores que cierren antes esta brecha obtendrán una ventaja operativa tangible: diagnósticos de fallos más rápidos, mayor capacidad de integración de renovables, menores tasas de interrupciones no planificadas y la infraestructura de datos necesaria para la optimización basada en IA. Quienes retrasen esta transición acabarán enfrentándose igualmente a las mismas obligaciones regulatorias, pero sin el retorno operativo de las inversiones necesarias para cumplirlas.









