La expansión de la Inteligencia Artificial (IA) está redefiniendo el equilibrio entre innovación tecnológica y sostenibilidad, situando el consumo energético como uno de los principales retos para el sector. En este contexto, los centros de datos, como infraestructuras clave para el desarrollo de la IA, representan actualmente entre el 1% y el 1,5% del consumo global de electricidad, en un escenario de demanda creciente impulsado por el uso intensivo de servicios digitales y modelos avanzados de IA generativa.
A pesar de este crecimiento, los avances en eficiencia energética han permitido moderar el impacto del aumento exponencial del tráfico de datos, que se ha multiplicado por 25 desde 2010, mientras que el número de usuarios de internet se ha más que duplicado en el mismo periodo.
Ante este contexto, MIOTI Tech & Business School, escuela de tecnología aplicada a los negocios líder en Inteligencia Artificial y Data Science, defiende el desarrollo de una IA generativa más eficiente y sostenible. El objetivo es avanzar hacia modelos capaces de optimizar el consumo de recursos energéticos como eje estratégico de su desarrollo, en un entorno de fuerte crecimiento donde el impacto energético de esta tecnología podría superar el 3,6% del consumo eléctrico mundial en 2030, según estimaciones de la Agencia Internacional de la Energía (IEA).
“Estamos ante una revolución sin precedentes por su velocidad y alcance, pero todavía no podemos considerarla sostenible”, afirma Fabiola Pérez, CEO de MIOTI. “El reto no es frenar su adopción, sino hacerla más eficiente”.
La Inteligencia Artificial presenta una doble vertiente. Por un lado, implica un elevado consumo de recursos y, por otro, ofrece un gran potencial para impulsar la sostenibilidad en el entorno empresarial. Su capacidad para analizar grandes volúmenes de datos permite a las organizaciones medir su impacto ESG, optimizar procesos productivos y mejorar la eficiencia energética en sus operaciones. En este ámbito, soluciones como Clarity AI muestran cómo la Inteligencia Artificial puede contribuir al análisis, medición y reporte de información vinculada a sostenibilidad e impacto, facilitando una toma de decisiones más precisa y basada en datos.
Modelos más eficientes para una IA más sostenible
Desde MIOTI, se pone foco en la evolución hacia modelos más pequeños y especializados, capaces de ofrecer resultados de alto valor con un menor coste computacional. Esta tendencia responde a la necesidad de adaptar la tecnología a casos de uso concretos, evitando el uso innecesario de modelos a gran escala en tareas simples. Por ello, se identifican varias líneas clave para avanzar hacia una Inteligencia Artificial Generativa más sostenible a través de:
- Uso de modelos más pequeños y especializados (Small Language Models): reducen significativamente el consumo frente a modelos masivos.
- Optimización de algoritmos: técnicas como la cuantificación permiten disminuir el número de parámetros sin perder rendimiento.
- Nuevas arquitecturas de redes neuronales: avances recientes están logrando reducir el consumo tanto en entrenamiento como en uso.
- Uso responsable de la tecnología: tareas simples pueden resolverse con herramientas menos intensivas energéticamente.
En paralelo, la infraestructura tecnológica también está evolucionando. Las grandes compañías tecnológicas están apostando por integrar energías renovables en sus centros de datos, así como por desarrollar modelos de infraestructura más flexibles y descentralizados, capaces de aprovechar excedentes energéticos en distintas ubicaciones. En esta línea, compañías como Soluna están desarrollando centros de datos ubicados junto a fuentes de energía renovable, como parques eólicos o solares, para transformar energía excedentaria en capacidad de computación destinada a cargas intensivas como la inteligencia artificial.
Al mismo tiempo, el debate sobre el suministro energético de la IA está abriendo la puerta a nuevas alternativas, como los pequeños reactores modulares (SMR, por sus siglas en inglés), una tecnología nuclear de menor escala que algunas compañías tecnológicas están empezando a contemplar como vía para garantizar energía estable, continua y baja en emisiones para sus infraestructuras de computación.
“La Inteligencia Artificial Generativa ha entrado en una fase de madurez en la que la eficiencia será clave. La adopción es imparable y seguirá creciendo en todos los sectores, por lo que el reto ya no es solo desarrollar modelos más potentes, sino utilizarlos de forma más inteligente, diseñar sistemas eficientes desde el inicio y medir su impacto real en términos energéticos”, afirma Fabiola Pérez, CEO y cofundadora de MIOTI. “El futuro pasa por combinar innovación, eficiencia y responsabilidad en el uso de la tecnología”.
Con una inversión global creciente y adopción acelerada en el entorno empresarial, la Inteligencia Artificial Generativa se consolida como una tecnología estratégica para la competitividad de las organizaciones.







