- En un contexto en el que la disponibilidad de datos crece de forma exponencial, ¿cuáles consideras que son hoy los principales retos para transformar esa información en decisiones que generen un impacto real sobre la eficiencia, la competitividad y la sostenibilidad de las organizaciones?
El gran reto ya no es la falta de datos, sino la capacidad de convertirlos en decisiones oportunas, confiables y accionables. Muchas organizaciones siguen operando con información fragmentada entre sistemas operacionales, sensores, aplicaciones empresariales y fuentes externas, lo que dificulta obtener una visión completa y consistente de la realidad.
A ello se suma la necesidad de actuar cada vez más rápido. En sectores como energía, industria o infraestructuras críticas, una decisión que llegue unos minutos tarde puede traducirse en ineficiencias operativas, riesgos de seguridad o incrementos de costes.
Por eso, el verdadero valor reside en combinar gobierno del dato, analítica avanzada e inteligencia artificial para pasar de una visión descriptiva a una gestión predictiva y prescriptiva. Las organizaciones más avanzadas son aquellas capaces de anticipar incidencias, optimizar recursos y automatizar decisiones manteniendo la trazabilidad y la confianza necesarias para operar en entornos regulados y críticos.
- Desde vuestra organización, ¿qué iniciativas estáis impulsando para avanzar hacia una gestión más inteligente de las operaciones, los activos o los servicios? ¿Qué papel están desempeñando tecnologías como la IA, el IoT o los gemelos digitales en esa evolución?
En SAS estamos ayudando a las organizaciones a evolucionar hacia un modelo de operaciones inteligentes basado en la combinación de datos en tiempo real, inteligencia artificial y analítica avanzada.
En el ámbito de los activos, trabajamos en iniciativas de mantenimiento predictivo que permiten identificar anomalías y anticipar fallos antes de que se produzcan, reduciendo costes operativos y mejorando la disponibilidad de infraestructuras. En el sector energético, aplicamos capacidades de previsión de demanda, generación renovable y carga de red para optimizar la planificación y la gestión de recursos.
El IoT desempeña un papel fundamental al proporcionar visibilidad continua sobre activos, procesos e infraestructuras. La IA permite transformar esa información en recomendaciones y decisiones automatizadas, mientras que los gemelos digitales aportan la capacidad de simular escenarios, evaluar alternativas y entender el impacto de las decisiones antes de ejecutarlas en el mundo real.
La convergencia de estas tecnologías está permitiendo pasar de una gestión reactiva a otra predictiva y cada vez más autónoma.
- ¿Qué tecnologías o capacidades consideras que tendrán un mayor impacto en los próximos años para mejorar la toma de decisiones y la gestión de infraestructuras, procesos o servicios? ¿Por qué crees que marcarán la diferencia?
Durante los próximos años veremos una convergencia de varias capacidades tecnológicas con un potencial transformador extraordinario.
La primera será la IA generativa y agéntica aplicada a la toma de decisiones. Pasaremos de sistemas que simplemente analizan información a asistentes y agentes capaces de recomendar acciones e incluso ejecutarlas bajo criterios definidos de gobernanza.
La segunda será la analítica en tiempo real. En un entorno donde los activos generan información de forma continua, la capacidad de detectar eventos, evaluar riesgos y actuar en milisegundos marcará diferencias competitivas muy relevantes.
También tendrán un impacto creciente los gemelos digitales, que permitirán optimizar infraestructuras complejas mediante simulación avanzada y análisis de escenarios, así como las plataformas de datos unificadas capaces de integrar información estructurada y no estructurada en un único entorno de decisión.
Finalmente, la IA responsable y la gobernanza del dato serán factores diferenciales. La confianza, la explicabilidad y el cumplimiento normativo serán tan importantes como la capacidad tecnológica en sí misma.
- Los grandes retos actuales —desde la eficiencia energética hasta el desarrollo de nuevas infraestructuras digitales— requieren una colaboración cada vez más estrecha entre empresas tecnológicas, compañías energéticas, industria y administraciones públicas. ¿Dónde crees que existen hoy las mayores oportunidades para avanzar conjuntamente?
Las mayores oportunidades se encuentran en aquellos ámbitos donde ningún actor puede abordar el desafío de forma aislada.
Un claro ejemplo es la transición energética. La integración masiva de energías renovables, almacenamiento, vehículos eléctricos y nuevos vectores energéticos exige compartir información, coordinar operaciones y desarrollar modelos predictivos comunes entre operadores, distribuidores, comercializadoras, proveedores tecnológicos y administraciones.
Otro ámbito prioritario es la modernización de infraestructuras críticas. La digitalización de redes eléctricas, instalaciones industriales o sistemas de transporte requiere estándares compartidos, interoperabilidad y modelos de colaboración público-privada que aceleren la innovación.
Existe también una gran oportunidad en la creación de ecosistemas de datos que permitan desarrollar casos de uso relacionados con eficiencia energética, sostenibilidad, resiliencia climática o gestión inteligente de recursos. La combinación de conocimiento sectorial, tecnología y regulación será un elemento clave para alcanzar estos objetivos.
- Si tuvieras que señalar los ámbitos que concentrarán la mayor atención de los responsables tecnológicos durante los próximos años, ¿cuáles destacarías? ¿Qué retos o capacidades crees que serán prioritarios?
Identificaría cuatro grandes prioridades:
- Inteligencia artificial aplicada al negocio, con foco en generar resultados medibles y no únicamente en la adopción tecnológica.
- Gobierno y calidad del dato, como base imprescindible para cualquier estrategia analítica o de automatización.
- Automatización inteligente de procesos y operaciones, combinando IA, analítica y reglas de negocio para aumentar productividad y eficiencia.
- Sostenibilidad basada en datos, incorporando métricas ambientales y energéticas directamente en los procesos de decisión.
Los responsables tecnológicos tendrán que equilibrar innovación, seguridad, sostenibilidad y generación de valor, garantizando que las inversiones tecnológicas contribuyan de forma tangible a los objetivos estratégicos de la organización.
- La Plataforma enerTIC promueve distintos espacios de encuentro y debate que culminan en el Smart Energy Congress. Desde tu punto de vista, ¿qué aportan este tipo de iniciativas para transformar el conocimiento compartido en proyectos, colaboraciones y avances reales dentro de las organizaciones?
La transformación digital y energética es demasiado compleja para abordarla desde perspectivas aisladas. Iniciativas como las impulsadas por enerTIC aportan un espacio de colaboración donde organizaciones de distintos sectores pueden compartir experiencias, identificar buenas prácticas y acelerar la adopción de soluciones que ya están generando resultados en entornos reales.
Además, permiten conectar perfiles tecnológicos y de negocio, algo fundamental para convertir la innovación en proyectos concretos. El verdadero valor no reside únicamente en conocer nuevas tecnologías, sino en comprender cómo aplicarlas para resolver problemas reales de eficiencia, sostenibilidad y competitividad.
El Smart Energy Congress se ha consolidado como un foro de referencia precisamente porque facilita ese intercambio entre oferta tecnológica, demanda empresarial, sector público y ecosistema innovador. Este tipo de espacios ayudan a reducir el tiempo entre la idea y la ejecución, favoreciendo colaboraciones que terminan convirtiéndose en proyectos de alto impacto para la economía y la sociedad.









