Digitalizar la sanidad no significa necesariamente hacer más visible la tecnología. En muchos casos, el verdadero avance consiste precisamente en conseguir que pase a un segundo plano: que pedir una cita resulte más sencillo, que una consulta pueda resolverse sin desplazamientos cuando no son necesarios, que el profesional encuentre rápidamente la información que necesita o que pueda mantener la mirada sobre el paciente en lugar de dedicar buena parte de la conversación a introducir datos en una pantalla.
Ese planteamiento recorre buena parte de la transformación que está desarrollando Sanitas. La compañía lleva años trabajando para integrar la atención presencial y digital en un mismo recorrido asistencial, apoyándose en nuevas herramientas para reducir esperas, eliminar tareas de poco valor y responder de manera más ágil a las necesidades de cada paciente. Una evolución que no se limita a digitalizar procesos existentes, sino que progresivamente está permitiendo replantear cómo se presta la atención sanitaria.
José Luis Ruiz Revuelta, CIO de Sanitas, compartió esta visión durante un Coloquio-Almuerzo de Trabajo organizado por la Plataforma enerTIC.org, en el que abordó las prioridades de la compañía en digitalización, innovación, eficiencia y sostenibilidad. Un recorrido que muestra cómo capacidades como la inteligencia artificial, el cloud o la genómica están empezando a traducirse en aplicaciones muy concretas para pacientes, profesionales y la propia organización.

Una experiencia asistencial con menos fricciones
Sanitas comenzó a apostar por la telemedicina mucho antes de que la pandemia acelerara su implantación generalizada. Las videoconsultas forman parte de su oferta desde 2016 y actualmente superan el millón anual, pero su estrategia digital ha evolucionado hacia un modelo mucho más amplio. A través del ecosistema Blua, el usuario puede gestionar desde el móvil un número creciente de interacciones: solicitar una cita en pocos pasos, acceder a recetas mediante código QR, pedir su renovación por chat o resolver determinadas consultas sin necesidad de acudir físicamente a un centro.
Ese último punto refleja bien la lógica con la que Sanitas está revisando el recorrido del paciente. En especialidades como dermatología, determinados casos pueden gestionarse mediante el envío de imágenes que son posteriormente evaluadas por profesionales, ofreciendo una respuesta en un plazo reducido cuando la situación no requiere inicialmente una consulta presencial. El objetivo no es sustituir la atención tradicional, sino reservar cada canal para aquello en lo que realmente aporta valor.
La transformación continúa cuando el paciente llega al centro. El check-in puede realizarse desde la aplicación y las comunicaciones sobre tiempos de espera o cambios en la cita pueden trasladarse directamente al usuario. Sanitas ha sustituido además parte de las llamadas tradicionales de confirmación por interacciones a través de WhatsApp, facilitando que quien no pueda acudir libere su cita y que ese hueco vuelva a ponerse a disposición de otros pacientes. Según explicó Ruiz Revuelta, esta gestión permite recuperar anualmente cientos de miles de espacios que anteriormente quedaban desaprovechados.
En un sistema sanitario sometido a una elevada presión sobre sus recursos, esa eficiencia operativa tiene una consecuencia directa sobre la experiencia asistencial. Automatizar una confirmación, anticipar una ausencia o resolver una gestión administrativa por canales digitales puede parecer una mejora pequeña de manera aislada, pero su impacto se multiplica cuando se aplica sobre millones de interacciones. La digitalización se convierte así en una herramienta para liberar capacidad y reducir fricciones, no simplemente en un nuevo canal de relación.

Más inteligencia para una atención más humana
La inteligencia artificial está empezando a desempeñar un papel importante dentro de este modelo, tanto en la actividad clínica como en la gestión. Uno de los ejemplos más representativos es Sanitask, una herramienta que escucha la conversación entre el médico y el paciente y genera de forma automática el resumen clínico de la consulta. La tecnología asume así parte de una tarea administrativa que tradicionalmente obliga al profesional a alternar constantemente entre el paciente y el ordenador.
El propósito, según la visión compartida durante el encuentro, no es utilizar ese tiempo para acortar las consultas, sino devolverlo a la propia relación asistencial. En este caso, la introducción de más tecnología persigue un resultado aparentemente paradójico: hacer que la tecnología interfiera menos entre médico y paciente. La eficiencia deja de medirse únicamente en tiempo ahorrado y pasa también a traducirse en calidad de atención.
La misma lógica se aplica al acceso a la información clínica. Los profesionales pueden utilizar sistemas inteligentes para consultar datos concretos dentro del historial del paciente sin tener que revisar manualmente una sucesión de documentos e informes. Preguntas muy específicas —como localizar el último valor registrado de un determinado parámetro— pueden resolverse de manera directa, facilitando que el dato esté disponible en el momento en que resulta necesario.
La IA también está entrando en ámbitos directamente vinculados al diagnóstico. Sanitas incorpora algoritmos en equipos de resonancia magnética que permiten reducir significativamente el tiempo de determinadas pruebas manteniendo o mejorando la precisión, y utiliza soluciones de análisis de imagen en áreas como radioterapia, radiografías de tórax o mamografías. Al mismo tiempo, modelos predictivos aplicados a la gestión de agendas ayudan a estimar la probabilidad de inasistencia de un paciente y a gestionar mejor la capacidad disponible en aquellas especialidades donde la demanda es especialmente elevada.
Pero la capacidad de personalización empieza a ir más allá de la información generada por la actividad asistencial tradicional. Sanitas trabaja también con genómica y farmacogenómica, integrando información genética que puede ayudar a identificar determinadas predisposiciones o conocer cómo puede responder una persona a ciertos medicamentos. Esto abre la puerta a una medicina progresivamente más preventiva y personalizada, donde el dato no sirve únicamente para conocer mejor lo ocurrido, sino también para anticipar riesgos y adaptar decisiones.
La incorporación de estas soluciones se produce, además, en un sector especialmente exigente desde el punto de vista regulatorio. Sanitas combina capacidades propias de innovación con la colaboración con compañías especializadas, integrando tecnologías que deben cumplir los requisitos y certificaciones correspondientes, entre ellos el marcado CE cuando resulta necesario. La innovación no se plantea así como un ejercicio aislado, sino como parte de un ecosistema en el que tecnología, regulación y conocimiento sanitario tienen que avanzar de manera coordinada.

Del Hospital Digital a una transformación más eficiente y sostenible
Buena parte de estas capacidades confluyen en el Hospital Blua Sanitas Valdebebas, uno de los proyectos más representativos de esta visión. Más allá de incorporar tecnología avanzada, Sanitas lo concibe como un entorno en el que experimentar con nuevos procesos, herramientas y modelos asistenciales para comprobar su funcionamiento en condiciones reales y, cuando aportan valor, trasladarlos posteriormente al resto de la organización.
El hospital permite avanzar en la integración entre la experiencia física y digital del paciente, desde la llegada al centro hasta la continuidad de determinados tratamientos desde casa. Al mismo tiempo, incorpora nuevas capacidades de diagnóstico, robotización de procesos de farmacia hospitalaria, seguimiento de la dispensación de medicamentos y soluciones digitales aplicadas a rehabilitación. El valor del proyecto no reside únicamente en concentrar innovación en una instalación de nueva generación, sino en utilizarla como laboratorio para aprender, validar y escalar.
Esta transformación tecnológica se desarrolla además en paralelo a los objetivos de sostenibilidad de la compañía. Sanitas utiliza electricidad procedente de fuentes renovables en sus principales instalaciones, cuenta con proyectos de autoconsumo fotovoltaico y trabaja para reducir el consumo energético de hospitales, clínicas y residencias. Como parte del grupo Bupa, la organización aplica asimismo políticas globales de descarbonización que condicionan cada vez más la gestión de sus infraestructuras y operaciones.
La sostenibilidad se extiende también a la cadena tecnológica. Sanitas ha ido aumentando el porcentaje de su gasto en TI destinado a proveedores alineados con determinados objetivos ambientales, superando ya el 80%, y está ampliando el análisis de sus emisiones hacia el Alcance 3, incorporando el impacto asociado a la cadena de suministro. De esta forma, las decisiones tecnológicas dejan de evaluarse exclusivamente por capacidades, costes o prestaciones y empiezan a incorporar también su impacto energético y ambiental.
A ello se suma una relación directa entre digitalización y sostenibilidad que resulta especialmente visible en la atención remota. Cada videoconsulta que evita un desplazamiento innecesario reduce también las emisiones asociadas a la movilidad del paciente. En paralelo, Sanitas está actuando sobre ámbitos propios de la actividad sanitaria, desde la sustitución de determinados gases anestésicos de mayor impacto climático hasta la incorporación de criterios de sostenibilidad en diagnóstico por imagen.
La estrategia compartida por José Luis Ruiz Revuelta muestra, en definitiva, cómo la digitalización sanitaria está entrando en una nueva etapa. Después de años centrados en abrir nuevos canales y trasladar procesos al entorno digital, tecnologías como la inteligencia artificial, el dato o la genómica permiten empezar a transformar el propio modelo asistencial. El reto ya no consiste simplemente en digitalizar más, sino en utilizar mejor la tecnología para anticiparse, eliminar fricciones, aprovechar los recursos disponibles y dedicar más tiempo a aquello que ninguna herramienta debería sustituir: la relación entre el profesional y el paciente.







