¿Qué reto aborda el proyecto finalista de su organización y qué aporta la tecnología para resolverlo? ¿Qué lo diferencia de las soluciones utilizadas anteriormente?
El principal reto es avanzar en la descarbonización de nuestra actividad logística, reduciendo su impacto ambiental sin comprometer la eficiencia operativa ni la calidad del servicio. La tecnología nos proporciona herramientas para optimizar la gestión de la flota, mejorar la planificación de rutas y tomar decisiones basadas en datos. Frente a soluciones anteriores, la herramienta actual ofrece una visión más integral de la operativa y permite identificar nuevas oportunidades de eficiencia.
¿Qué resultados ha alcanzado su proyecto y con qué indicadores los evalúan? ¿Qué beneficios han medido y cuáles están todavía previstos?
Desde 2015, hemos reducido un 47,4 % las emisiones de CO₂ de nuestros procesos logísticos (5.788 toneladas). En el conjunto de la compañía, la reducción alcanza el 75,83% desde 2017 (43.001 toneladas), según los datos registrados en el MITECO. Estos resultados se evalúan mediante auditorías externas y verificaciones de entidades certificadoras como EQA. Además del beneficio ambiental, las medidas implantadas contribuyen a reducir la contaminación acústica y a mejorar el confort de los conductores. Las herramientas digitales también permiten optimizar la organización y planificación de las operaciones. Nuestro objetivo es seguir reduciendo la huella ambiental y disminuir progresivamente la dependencia de los combustibles fósiles, avanzando hacia una mayor electrificación de la flota.
¿Cómo puede ayudar la digitalización a su sector a adaptarse a las nuevas demandas energéticas y avanzar en descarbonización? ¿Qué prioridades considera fundamentales para 2030?
La optimización logística es una de las principales vías para avanzar en eficiencia energética. La digitalización permite planificar mejor las rutas, reducir kilómetros recorridos y ajustar los desplazamientos a las necesidades reales, disminuyendo consumos e impacto ambiental sin comprometer el abastecimiento de las tiendas.
También es fundamental optimizar la logística inversa, aprovechando al máximo la capacidad de transporte y evitando desplazamientos en vacío. De cara a 2030, las prioridades pasan por mejorar la eficiencia de los procesos, reducir el consumo energético e impulsar tecnologías y fuentes de energía menos dependientes de los combustibles fósiles.
¿Qué papel desempeñan el liderazgo y la colaboración entre las áreas de tecnología, operaciones y negocio?
La colaboración entre áreas es imprescindible. Sistemas/TIC aporta el conocimiento técnico, las herramientas y el asesoramiento; Logística lidera la aplicación y ejecución de la estrategia, y Comercial/Negocio garantiza que las decisiones estén alineadas con los objetivos de la compañía. Es necesario trabajar con una visión de medio-largo plazo, sin perder de vista la viabilidad y sostenibilidad económica. Los equipos deben combinar conocimiento técnico, capacidad de análisis y visión transversal del negocio.
¿Qué aprendizajes pueden servir a otras organizaciones? ¿Qué papel atribuye a la colaboración con socios tecnológicos e iniciativas como enerTIC?
La descarbonización debe abordarse desde una perspectiva integral y a largo plazo. No depende de una única tecnología, sino de combinar medidas que transformen los procesos y mejoren su eficiencia. La digitalización ofrece oportunidades, pero su éxito depende de conocer las necesidades operativas y de implicar a todas las áreas.
Los socios tecnológicos y espacios como EnerTIC son fundamentales para compartir conocimiento, intercambiar experiencias y conocer soluciones que puedan servir de referencia. La transición energética es un desafío compartido que requiere innovación, colaboración y voluntad de aprender de otras organizaciones.







