¿Qué reto aborda el proyecto finalista de su organización y qué aporta la tecnología para resolverlo?
Las inspecciones industriales requieren que operadores y técnicos se desplacen a campo para realizar comprobaciones visuales, tomar fotografías y registrar información. BEHOLDER permite evolucionar desde estas rondas manuales y puntuales hacia una supervisión autónoma más frecuente, homogénea y trazable.
Los robots ejecutan misiones planificadas, recorren las instalaciones, visitan puntos de interés y capturan imágenes de los activos. Estas evidencias se procesan mediante inteligencia artificial y quedan disponibles para su consulta, validación e integración con los sistemas de operación. La diferencia no está solo en automatizar el desplazamiento, sino en convertir cada inspección en parte de un flujo digital completo.
¿Cómo convierte BEHOLDER los datos en decisiones que mejoran la operación?
BEHOLDER trata los robots como sensores móviles inteligentes. Cada imagen se vincula con la misión, el robot, la ruta y el punto de interés correspondiente. La inteligencia artificial interpreta estas evidencias y los resultados pueden ser revisados y validados por las personas antes de incorporarse al histórico y a los indicadores operativos.
De esta manera, una fotografía deja de ser una evidencia aislada y pasa a formar parte de una cadena digital trazable. Operación y Mantenimiento pueden disponer de información visual homogénea y contextualizada para identificar desviaciones y decidir con mayor agilidad.
¿Dónde identifica las mayores oportunidades de la inteligencia artificial para mejorar la eficiencia?
La mayor oportunidad está en evolucionar desde la automatización de tareas individuales hacia una supervisión cada vez más autónoma, inteligente y orientada a las excepciones.
A través de BEHOLDER podemos llevar la inteligencia artificial al entorno físico de la planta. Los robots realizan de forma autónoma tareas recurrentes de supervisión y capturan información de los activos, mientras que la IA nos permite interpretar esa información, identificar desviaciones y dirigir la atención de los profesionales hacia aquellas situaciones que realmente requieren su conocimiento y capacidad de decisión.
Pero creemos que el potencial va más allá de automatizar la inspección. A medida que estas capacidades evolucionen, la inteligencia artificial podrá ayudar también a contextualizar la información obtenida, relacionarla con otras fuentes y activar los procesos adecuados en función de lo que esté ocurriendo. La visión es avanzar desde sistemas que simplemente generan información hacia sistemas capaces de facilitar decisiones y coordinar acciones, manteniendo a las personas en los puntos de control necesarios.
De esta forma, BEHOLDER puede contribuir a una operación más predictiva, basada en datos y progresivamente más autónoma, en la que personas, robótica e inteligencia artificial colaboren para dedicar menos esfuerzo a la supervisión rutinaria y más a gestionar las excepciones y tomar decisiones de valor.
¿Qué papel desempeñan el liderazgo y la colaboración entre las áreas de tecnología, operaciones y negocio en estos proyectos? ¿Qué competencias necesitan los equipos para aprovechar las nuevas capacidades digitales?
El liderazgo y la colaboración entre tecnología, operaciones y negocio son fundamentales porque la verdadera transformación no consiste simplemente en introducir robots o inteligencia artificial, sino en cambiar la forma en la que trabajamos y aprovechamos el conocimiento de las personas.
Proyectos como BEHOLDER requieren combinar capacidades muy diferentes. La tecnología tiene que ser fiable e integrable, pero son los equipos de Operación y Mantenimiento los que conocen los activos, los procesos y las necesidades reales de la planta. Su participación es esencial para identificar dónde aporta valor la automatización, definir cómo debe integrarse en la operativa y evolucionar la solución a partir de la experiencia de uso.
Esto implica también una evolución de las competencias. No buscamos convertir a los profesionales de planta en expertos en robótica o inteligencia artificial, sino capacitarlos para utilizar estas tecnologías como nuevas herramientas de trabajo: entender la información que proporcionan, supervisar sus resultados y saber cómo incorporarlos a sus procesos de decisión.
Al mismo tiempo, si conseguimos liberar parte del tiempo dedicado a tareas rutinarias de supervisión y captura de información, debemos aprovechar esa oportunidad para reforzar capacidades de mayor valor: análisis, diagnóstico, resolución de problemas y toma de decisiones. La autonomía no sustituye el conocimiento experto; debe permitir utilizarlo allí donde genera mayor valor.
Por eso entendemos BEHOLDER no solo como un proyecto tecnológico o de automatización, sino también como un habilitador de transformación de nuestras operaciones y de la evolución de las capacidades de nuestros equipos.
¿Qué aprendizajes de su proyecto pueden servir a otras organizaciones? ¿Qué papel atribuye a la colaboración con socios tecnológicos y a iniciativas como enerTIC?
Uno de los principales aprendizajes es que el valor no reside en desplegar un robot aislado, sino en construir una capacidad distribuida, integrada y escalable. El enfoque contempla cuatro robots por complejo industrial, capaces de cubrir diferentes áreas, rutas y misiones recurrentes.
Otro aprendizaje es que la automatización debe complementar el conocimiento de las personas. BEHOLDER no busca sustituir el criterio experto, sino proporcionar mejores evidencias y datos para que Operación y Mantenimiento dediquen más tiempo a validar, interpretar y decidir. La colaboración entre negocio, tecnología y socios tecnológicos resulta fundamental para convertir la innovación en una capacidad industrial real. Iniciativas como enerTIC ayudan a compartir experiencias y buenas prácticas que facilitan su aplicación en otros entornos











