Guardar energía solar para utilizarla al final de la jornada, preparar una recarga según las necesidades del usuario o ajustar una previsión antes de comprometer una venta. El momento de cada decisión influye en el rendimiento de los activos, el coste del suministro y la capacidad del sistema para integrar renovables. Coordinar esos tiempos ofrece un margen de mejora que alcanza a toda la cadena energética.
Ese reto centró el panel «Integración de energías renovables y gestión inteligente de un sistema energético flexible: IA, predicción y resiliencia operativa», celebrado el jueves en la sala de Energía & Industria del SmartEnergyCongress 2026. Participaron Empresarios Agrupados Internacional (EAG), Spacewell Energy, N3uron Connectivity Systems, VASS, GreenYellow, Ayesa Digital, Avvale, Izertis, Circutor, Kaluza e Hiberus. El programa incluyó también una conversación de Capgemini y ENGIE España, con Marian de la Peña, Chief Digital, Analytics and IT Officer de la compañía energética.
Una flexibilidad que se construye en fábricas, edificios y hogares
La capacidad de desplazar el consumo empieza a formar parte del diseño de las instalaciones. Nicolás Daunis, de GreenYellow, relacionó autoconsumo fotovoltaico, baterías, electrificación y almacenamiento térmico en una arquitectura que permite elegir cuándo adquirir o producir energía y cuándo utilizarla en el proceso industrial.
El proyecto presentado para Stellantis Madrid combina 4,7 MWp de fotovoltaica, 4 MW térmicos de electrificación y un sistema de baterías de 25 MWh y 7 MW. La integración busca aprovechar la producción local y adaptar el consumo a las condiciones energéticas. El almacenamiento térmico añade otra posibilidad: producir calor en un momento favorable y disponer de él cuando lo necesita la actividad. La flexibilidad une así tecnología física, control y acceso progresivo a nuevas oportunidades de mercado.
Esa coordinación se concreta también en la movilidad eléctrica. Pere Soria, de Circutor, mostró la integración de marquesinas solares, baterías y recarga mediante PVing CHARGE y el sistema de gestión energética NEURONA. La planificación puede combinar excedentes solares, carga de baterías en determinados horarios y límites de potencia de la red. Cada flujo se organiza según la disponibilidad de energía y las necesidades de la instalación.
El consumidor participa de esa capacidad de adaptación. Robin Abraham, de Kaluza, presentó una plataforma que conecta optimización energética, atención al cliente, contratación y facturación sobre una base común de datos. Su solución de flexibilidad incorpora 200 MW de demanda residencial controlable desplegada en distintos mercados. La conexión de dispositivos y la previsión de los flujos del hogar permiten coordinar recursos distribuidos y acercar su valor al usuario y al sistema.
Las infraestructuras digitales aportan otra escala de actuación. Casto Martos, de EAG, presentó un ejemplo de centro de datos conectado a generación solar y eólica y a baterías, modelado con EcosimPro SmartDC. La combinación de simulación multifísica y redes neuronales acelera la comparación de alternativas operativas, incluidas las consignas de refrigeración y su efecto sobre electricidad y agua. Se trata de utilizar el modelo para explorar decisiones antes de trasladarlas a la infraestructura.
La gestión energética necesita, además, comprobar qué mejora se ha conseguido. Júlia Bayascas, de Spacewell Energy, abordó el uso de IA para generar líneas base, prever consumos y detectar anomalías. Estas capacidades ayudan al gestor a priorizar actuaciones y a verificar los resultados teniendo en cuenta las condiciones de la actividad.
El caso de Siderúrgica de Balboa, de CL Grupo Industrial, aporta una referencia concreta: 7 GWh de ahorro de gas demostrado en seis meses tras una actuación de sustitución de quemadores por lanzas Oxyjets. La aportación de Spacewell se centró en monitorizar consumos, construir la línea base y facilitar la medida y verificación. La intervención física y la capacidad de demostrar su efecto forman parte del mismo recorrido de mejora.
Estas experiencias muestran tres vías complementarias para aprovechar los recursos energéticos:
- Desplazar energía en el tiempo: combinar almacenamiento eléctrico y térmico con las necesidades reales del consumo.
- Coordinar activos distribuidos: relacionar generación, recarga, dispositivos y señales energéticas mediante control digital.
- Verificar la mejora: comparar los resultados con referencias adecuadas y distinguir ahorro, optimización económica y capacidad de respuesta.
Predicciones que llegan a la operación y al negocio
La flexibilidad disponible necesita decisiones que aprovechen su valor. Una previsión de producción ayuda a preparar una venta, pero su utilidad depende también de la incertidumbre, del coste de desviarse y de las posibilidades de corregir la programación. Diego Sanz, de VASS, desarrolló esa relación mediante un escenario ilustrativo de una planta solar con batería.
El ejemplo compara distintas formas de comprometer energía y ajustar la decisión cuando llega nueva información. Su propuesta mantiene los límites físicos y operativos en el centro: capacidad de generación, conexión a la red y carga de la batería. Para evaluar la IA, plantea seguir la precisión del modelo, su uso a tiempo, el cambio efectivo en la operación y el resultado económico frente a la alternativa habitual.
Rebeca Gutiérrez, de Ayesa Digital, abordó la coordinación desde Gridpilot, una plataforma abierta basada en microservicios para consolidar activos e información energética. Sus aplicaciones abarcan gestión de demanda, operación de baterías, movilidad bidireccional y monitorización renovable. Integrar estas funciones ofrece una base para relacionar predicción y control en distintos ámbitos de generación y consumo.
La calidad de esa coordinación se prepara desde el origen del dato. José Granero, de N3uron Connectivity Systems, planteó conectar, normalizar y contextualizar la información de planta para ponerla a disposición de aplicaciones y agentes. Asociar cada señal a su equipo, proceso y reglas de negocio facilita que los usuarios creen herramientas adaptadas a sus necesidades sobre una infraestructura compartida.
Esa continuidad alcanza también a la historia del activo. Moisés Baena, de Izertis, presentó una arquitectura que enlaza fabricación, logística, montaje, puesta en marcha y operación de componentes eólicos. El procesamiento local, la plataforma de datos y la supervisión conjunta de sistemas IT y OT permiten conservar información de calidad, trazabilidad y funcionamiento para su uso posterior en mantenimiento y analítica.
La respuesta se extiende a la relación con el cliente. José Ramón Domínguez, de Avvale, propuso una arquitectura orientada a eventos para conectar lecturas, anomalías, facturas, pagos e incidencias. Una lectura validada puede alimentar distintas decisiones de facturación, atención, operación y análisis. Reutilizar el evento con su contexto permite acortar las esperas entre sistemas y preparar respuestas ajustadas a cada situación.
Pablo Gómez, de Hiberus, trasladó esa lógica a la decisión comercial de precios. Su enfoque relaciona comportamiento del cliente, mercado, coste de servicio y límites de rentabilidad para comparar propuestas. La IA permite aplicar esa evaluación con mayor granularidad, atendiendo conjuntamente a captación, permanencia y margen. El conocimiento energético encuentra así continuidad en las decisiones de negocio.
Para convertir estas capacidades en valor sostenido, las propuestas apuntan a prioridades concretas:
- Elegir qué decisión mejorar: definir su impacto esperado sobre energía, servicio, coste o rentabilidad.
- Conectar datos y ejecución: preparar información fiable e integrarla en los sistemas donde se realiza el trabajo.
- Graduar la autonomía: validar recomendaciones, establecer límites y conservar capacidad de supervisión y respuesta.
- Medir para ampliar: contrastar resultados y extender las soluciones cuando su funcionamiento lo justifique.
La flexibilidad conecta decisiones que antes podían abordarse por separado: la programación de una batería, la refrigeración de un centro de datos, la recarga de un vehículo o la oferta a un cliente. Reunirlas con datos, predicción y control permite aprovechar mejor la energía renovable y los activos disponibles. Para el sistema energético y sus usuarios, esa capacidad de coordinación se traduce en nuevas oportunidades de eficiencia, resiliencia y competitividad.






