Un autobús debe salir con energía suficiente para completar su ruta. Una incidencia en la vía necesita llegar al servicio adecuado. Un evento multitudinario requiere prever cómo se moverán sus asistentes. Cada situación involucra recursos y responsables distintos, pero todas forman parte de una misma ciudad. Relacionar esas perspectivas abre oportunidades para planificar con mayor precisión y prestar un mejor servicio.
Ese enfoque articuló el panel «Movilidad inteligente e infraestructuras urbanas: datos, IA y gestión eficiente del territorio», celebrado el miércoles en la sala eGovernment & Cities–IT & Data Center del SmartEnergyCongress 2026. Las aportaciones de Dahua Iberia, Seevia, Sistem Group, Grupo ETRA y Atos conectaron la percepción de lo que ocurre en las calles con la operación del transporte, la gestión energética y la colaboración entre servicios y organizaciones.
Leer la calle para planificar mejor los servicios
Conocer cómo se utiliza la infraestructura permite ajustar la gestión a la actividad real. Pablo Curiel, de Dahua Iberia, presentó aplicaciones de IA y análisis de imagen para tráfico, aparcamiento, seguridad urbana y transporte público. La combinación de vídeo y radar aporta información sobre flujos, colas, ocupación de carriles y velocidades, útil para interpretar el funcionamiento de la movilidad.
Esa capacidad se extiende al interior del autobús. El conteo de viajeros que suben y bajan en cada parada permite estudiar la demanda con más detalle y apoyar la planificación de rutas. La localización, el seguimiento del recorrido y las alertas de conducción completan una visión operativa que relaciona vehículo, servicio y pasajeros. El dato adquiere utilidad cuando ayuda a organizar mejor la oferta y reforzar la seguridad del desplazamiento.
También la infraestructura necesita una representación actualizada. Armando Astudillo, de Seevia, mostró cómo la captura móvil con cámaras y LiDAR puede alimentar un inventario georreferenciado de calzadas, señales, arbolado y mobiliario. Su solución ATLAS relaciona esa información con el estado de los activos y con indicadores que permiten priorizar mantenimiento e inversiones.
Una misma captura puede servir a distintas áreas municipales: evaluar pavimentos, revisar accesibilidad o conocer las características del arbolado. Esa reutilización facilita construir una visión compartida del espacio urbano y mantener un registro de las actuaciones. La digitalización del territorio se convierte así en una herramienta para organizar el trabajo sobre la calle.
La aplicación a la limpieza urbana ofrece un ejemplo de respuesta operativa. Los vehículos de servicio pueden detectar y clasificar residuos fuera de los contenedores y trasladar el aviso al centro de control para preparar la recogida. En esta aplicación, Seevia presentó una reducción del tiempo de resolución de incidencias de cinco a dos horas. Su visión de Physical AI propone ampliar progresivamente la coordinación entre percepción y actuación, con supervisión humana, reglas y trazabilidad.
La movilidad forma parte de esa gestión transversal. José Antonio Marín, de Sistem Group, relacionó Zonas de Bajas Emisiones, electrificación y movilidad sostenible en una propuesta de plataformas abiertas y soluciones adaptadas al municipio. La planificación alcanza los desplazamientos urbanos e interurbanos, el transporte de personas y mercancías y la conexión entre distintos modos.
Su planteamiento incorpora también dimensiones culturales, intergeneracionales, energéticas y de ciberseguridad. Es una perspectiva que sitúa la tecnología dentro de un modelo de ciudad: los servicios deben responder a necesidades diversas y poder evolucionar con ellas. Esa apertura facilita abordar conjuntamente movilidad, gestión municipal y uso de la energía.
Las propuestas permiten identificar tres oportunidades complementarias:
- Observar la demanda real: conocer flujos, ocupaciones y usos para orientar la planificación de los servicios.
- Mantener el territorio actualizado: relacionar inventario, estado de los activos e historial de actuaciones.
- Coordinar la respuesta: convertir una detección en una tarea útil para el equipo que debe intervenir.
Conectar la movilidad con la energía y las decisiones de ciudad
La electrificación del transporte introduce una relación directa entre el horario del servicio y la gestión energética. Una cochera necesita preparar vehículos con distintas horas de salida y estados de carga, respetando la potencia disponible. Iñigo Zarazaga, de Grupo ETRA, abordó esa coordinación mediante PLATEA y su módulo especializado ELECTRA.
La plataforma relaciona recarga, generación renovable, almacenamiento y otros consumos de las infraestructuras públicas. ELECTRA incorpora las necesidades de la flota y la capacidad eléctrica de la cochera para programar las cargas. La arquitectura multifabricante, apoyada en protocolos estandarizados, permite integrar vehículos, cargadores y sistemas de operación.
El control puede limitar picos de potencia y desplazar parte de la demanda hacia horarios más favorables. También contempla la climatización previa del autobús utilizando energía de la red mientras permanece conectado, para reservar la batería para el recorrido. La eficiencia se vincula así con una necesidad de servicio muy concreta: disponer del vehículo preparado cuando debe salir a línea.
La continuidad operativa completa el diseño. La propuesta incorpora control local para mantener un plan de carga validado si fallan las comunicaciones externas, además de supervisión de la infraestructura eléctrica, alarmas y representación mediante gemelo digital. La cochera se gestiona como un conjunto de activos coordinados, con visibilidad tanto sobre la energía como sobre la disponibilidad de la flota.
Esa necesidad de coordinación reaparece a escala territorial. Jesús Alonso, de Atos, planteó complementar las plataformas de ciudad con espacios de datos e inteligencia artificial. La plataforma municipal reúne información propia; el intercambio con otros participantes aporta contexto sobre movilidad, actividad económica, meteorología o afluencias. Las reglas de acceso y uso permiten organizar esa colaboración.
En su escenario de gestión de un evento multitudinario, la información de tráfico, aparcamiento, transporte y calidad del aire se combina con agenda, reservas y datos de otros operadores. La IA puede ayudar a prever afluencias, simular alternativas y recomendar refuerzos o medidas de gestión. El objetivo propuesto es preparar una respuesta coordinada y comunicarla de forma útil a residentes y visitantes.
La confianza forma parte de esa capacidad. Conocer la procedencia de los datos, entender una recomendación y definir quién decide permite evaluar las actuaciones y conservar el control público. Calidad de la información, privacidad, seguridad, explicabilidad y supervisión humana acompañan el paso desde la observación hasta la intervención.
Para avanzar con resultados verificables, las aportaciones ofrecen prioridades concretas:
- Partir del servicio: elegir una necesidad de movilidad, mantenimiento o gestión energética que pueda mejorarse.
- Relacionar recursos y restricciones: incorporar horarios, capacidad de los equipos, disponibilidad energética y contexto territorial.
- Preparar la colaboración: conectar sistemas y organizaciones con reglas de interoperabilidad, acceso y responsabilidad.
- Comprobar el efecto: medir tiempos de respuesta, disponibilidad, consumos y calidad del servicio para orientar las siguientes mejoras.
La ciudad inteligente se construye en esas conexiones cotidianas. Conocer la demanda ayuda a organizar el transporte; anticipar una incidencia permite preparar el mantenimiento; y coordinar la recarga contribuye a sostener la movilidad eléctrica. Cuando los datos y las actuaciones comparten una visión del territorio, la tecnología se traduce en servicios más eficientes y en una ciudad que responde mejor a las personas.






