Las ciudades disponen hoy de más datos, sensores, plataformas y capacidades digitales que nunca. Sin embargo, disponer de más tecnología no garantiza una mejor gestión urbana. Datos incompletos o poco fiables, sistemas desconectados, responsabilidades difusas, herramientas infrautilizadas o inversiones sin continuidad pueden convertir la digitalización en una nueva fuente de costes, silos y dependencias.
El nuevo informe El Reto analiza cómo avanzar desde proyectos tecnológicos aislados hacia una capacidad permanente de transformación urbana, capaz de convertir información fiable en mejores decisiones y servicios. El decálogo aborda desde la calidad y el gobierno del dato hasta la sostenibilidad financiera, la interoperabilidad, la resiliencia, la gestión energética Net Zero o la incorporación responsable de nuevas capacidades de inteligencia artificial.
- Calidad y cultura del dato para garantizar que la información sea fiable, comprensible, trazable y adecuada para las decisiones que debe sostener.
- Capacidad institucional y humana, reforzando la coordinación entre áreas, la Oficina del Dato y las competencias necesarias para incorporar la tecnología a la gestión cotidiana.
- Sostenibilidad económica y energética, considerando el coste total de las soluciones, su operación, mantenimiento y evolución, y avanzando hacia ciudades más eficientes y Net Zero.
- Interoperabilidad y resiliencia, preservando el control sobre los datos y las infraestructuras críticas y asegurando la continuidad de los servicios ante fallos, emergencias o dependencias externas.
- Innovación adaptada a la madurez real de cada territorio, incorporando analítica, IA generativa, modelos predictivos o agentes cuando aporten un resultado verificable y con la supervisión y el control necesarios.
Una hoja de ruta para transformar el dato y la tecnología en capacidades urbanas sostenibles, gobernables y medibles, al servicio de unos territorios más eficientes, competitivos, resilientes y centrados en las personas.













