La industria afronta simultáneamente la presión sobre los costes energéticos, la necesidad de elevar la productividad, una creciente competencia internacional y nuevas exigencias de resiliencia y sostenibilidad. Todo ello en plantas que, en muchos casos, combinan activos de larga vida, sistemas heterogéneos y un conocimiento productivo todavía muy ligado a la experiencia de las personas.
La inteligencia artificial y la digitalización abren nuevas posibilidades para afrontar estos retos, pero incorporarlas no basta. El verdadero desafío consiste en utilizar el dato y la IA para transformar procesos y generar valor verificable, preservando al mismo tiempo la seguridad, la continuidad de la operación y el control sobre el conocimiento industrial.
El nuevo Informe “El Reto” analiza cómo conectar inteligencia artificial, eficiencia energética y transformación industrial para avanzar hacia operaciones más productivas, flexibles, resilientes y competitivas.
- IA estratégica con foco en ROI y valor de negocio: seleccionar casos de uso a partir de problemas concretos, líneas de base y resultados medibles en productividad, calidad, coste, disponibilidad o energía, considerando además todo el ciclo de vida de la solución.
- Reinvención de procesos y gestión del cambio: aprovechar la IA no solo para optimizar tareas existentes, sino para revisar cómo se planifica, ejecuta, supervisa y corrige la operación, implicando a las personas y preservando el conocimiento industrial.
- Datos fiables, integración IT/OT y modernización de planta: construir una “verdad en planta” contextualizada, conectar información operacional y corporativa y evolucionar selectivamente los activos existentes sin comprometer la estabilidad de los procesos.
- Eficiencia energética, autoconsumo y flexibilidad: relacionar energía, producción, calidad y estados operativos para identificar pérdidas y medir su impacto económico, incorporando después autoconsumo, almacenamiento y flexibilidad según las necesidades reales de cada planta.
- Ciberseguridad y soberanía industrial: proteger los procesos físicos y el know-how de la organización, manteniendo control sobre los datos, los modelos, los resultados derivados y las dependencias tecnológicas que sostienen las funciones críticas.
Una hoja de ruta para convertir la inteligencia artificial y la eficiencia energética en palancas reales de transformación industrial, produciendo mejor, aprovechando los activos existentes y reforzando competitividad, resiliencia, soberanía y sostenibilidad.











