Entrevista
09
Nov
2020

Entrevista a Ángel Niño Quesada, Concejal Delegado de Innovación y Emprendimiento del Ayuntamiento de Madrid

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Quién considera está impulsando más la adopción de estas tecnologías: ¿Gobierno, proveedores de tecnología, empresas usuarias…? ¿Cuáles son las principales barreras?

La estrategia para la descarbonización pactada en Europa supone obligaciones para las empresas, pero también oportunidades. Las empresas y los inversores juegan un papel fundamental para avanzar en la modernización de la industria y en la mayor innovación de los modelos de negocio.

El sector ‘cleantech’ está en auge gracias el crecimiento de startups que desarrollan proyectos basados tanto en la generación como en la distribución y comercialización de la energía. Están suponiendo toda una revolución, en un sector tan rígido como el energético, en el que las compañías comienzan a ver como una prioridad el invertir en I+D+i. Las Administraciones tenemos la obligación de promulgar normativas que incentiven y favorezcan la economía verde sin perjudicar ni el crecimiento ni la productividad de las empresas.

¿Estamos hoy en un momento clave para la transición energética? ¿Qué papel juegan las compañías energéticas tradicionales en esa transición energética?

El crecimiento de las energías renovables no implicará la desaparición de otras fuentes más contaminantes hasta que se consiga resolver el problema del almacenamiento o la creación de un sistema de hibridación que permita generar energía a demanda para hacer frente al gran problema de la intermitencia.

Se producirá el cierre progresivo de las centrales nucleares y de carbón y es más que seguro que el gas asumirá un papel crucial durante la transición energética debido a intereses tanto económicos como geopolíticos y a que su huella ecológica es mucho menor que la de otras energías como el carbón.

Seguramente, el modelo económicamente viable al que vayamos sea la electricidad con renovables y gas descarbonizado y sostenible como puede ser el gas renovable mediante el biometano o el hidrógeno verde. Grandes compañías energéticas ya están explorando nuevas oportunidades dentro de las fuentes renovables tradicionales, como la solar o la eólica marina o reinventándose mediante el uso de la tecnología para transformarse en fuentes más limpias.

¿En qué situación de concienciación se encuentran las empresas españolas en materia de eficiencia energética?

Las empresas españolas tienen un papel muy relevante en la transición energética. Mejorar la eficiencia de los sistemas de iluminación y de aislamiento, la renovación de la maquinaria hacia otras más eficientes o la reducción del consumo de agua, son gestos pequeños que se multiplican a largo plazo y generan grandes efectos.

Las pymes son plenamente conscientes de que la instalación de fuentes de energía alternativa o de sistemas de eficiencia energética les generan importantes ahorros económicos y reducen su huella de carbono e impacto medioambiental, pero este tipo de medidas requieren una fuerte inversión inicial.

Todos estos cambios requieren por parte de las Administraciones Públicas un marco fiscal y un entorno normativo estables además de ayudas destinadas a empujar a las Pymes a este camino.

¿A qué retos se enfrenta el sector tecnológico? ¿Y el sector industrial?
La tecnología se ha convertido en el principal impulsor de transformación en el sector energético. La industria está realizando una fuerte inversión en innovación tecnológica para cumplir los objetivos de descarbonización marcados por la Unión Europea.

Para lograr los propósitos europeos es necesario que el mercado eléctrico ofrezca un acercamiento mayor en tiempo real para que la tecnología y las renovables puedan adaptarse a las exigencias del sistema y que pueda propiciar una capacidad de reacción más inmediata.

Las renovables ya están empleando tecnologías disruptivas para su gestión como Machine Learning para optimizar el uso de las máquinas, el Big Data para conocer su capacidad en tiempo real o la Inteligencia Artificial para pronosticar los posibles fallos en sus plantas, mientras que la nuclear exporta su ‘Know How’ a otros sectores como fórmula para diversificar su negocio y como alternativa al cierre ya previsto para 2035.

Tanto el empleo generado por la industria energética como su capacidad de generación van a crecer mucho durante los próximos años.

¿Cómo le gustaría ver a España, energéticamente hablando, en el año 2030?
España tiene que ser un país exportador de energía eléctrica renovable al resto de Europa, fundamentalmente eólica y fotovoltaica, por nuestras excelentes condiciones climatológicas.

Nos enfrentamos a grandes retos en este futuro próximo. España fue un país pionero en apostar por la energía eólica, pero es necesario renovar los parques que están envejecidos además de realizar un mayor esfuerzo para un mejor aprovechamiento de la energía del mar o impulsar energías renovables todavía minoritarias que esquivan el problema de la intermitencia como son la biomasa, el hidrógeno o la energía solar térmica.

Un importante paso que debemos realizar como país es la derogación definitiva del impuesto al sol que durante años ha desincentivado el desarrollo de la energía solar fotovoltaica. Para 2030, me gustaría que contáramos con una regulación que eliminara las trabas administrativas y simplificara los trámites para instalar placas solares de uso particular y así facilitar tanto el autoconsumo como permitir los agregadores de demanda.

Además, creo que en el ámbito de la movilidad debemos pasar por potenciar el coche eléctrico y apostar por una política estratégica en la edificación para la rehabilitación energética de los edificios y la renovación de los sistemas de calefacción apostando por la descarbonización y la alta eficiencia energética.

Ángel Niño Quesada
Ayuntamiento de Madrid
oncejal Delegado de Innovación y Emprendimiento