Entrevista
04
Diciembre
2020

Entrevista a Fernando Lucero, CIO de Iberdrola

La innovación es una variable estratégica para Iberdrola y constituye la principal herramienta para garantizar la sostenibilidad, la eficiencia y la competitividad de la compañía y la economía en general.

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¿Esta España preparada para para cumplir con los retos del Horizonte 2030?

España se ha fijado como objetivo que el 74% de la generación energética sea renovable y para ello movilizará unos 240.000 millones de euros de inversión a 2030. Desde Iberdrola consideramos que estos objetivos son claramente asumibles e incluso creemos que es el momento elevar la ambición para combinar la revolución verde con la digital, piezas clave de la recuperación económica.

La electricidad sin embargo representa solo el 25% del consumo energético total, así que es el momento además de acelerar la electrificación de los usos finales de la energía, como es el caso del transporte, el segmento residencial y la industria.

Si somos más ambiciosos con esos plazos y los adelantamos cinco años, permitirá que las inversiones fluyan lo antes posible, generando así actividad económica y empleo. Una aceleración de la transición energética, con el fomento de las energías renovables, el refuerzo y digitalización de las redes eléctricas, el almacenamiento a gran escala y el desarrollo de otras tecnologías menos maduras, generará empleo, fortalecerá el desarrollo tecnológico de nuestra industria y la consolidará aún más en el mercado internacional.

La urgencia y severidad de la crisis provocada por la pandemia ha llevado a la Unión Europea al lanzamiento de un Plan de Recuperación sin precedentes, que no busca exclusivamente sortear la crisis actual, sino relanzar la industria y preparar la sociedad para la nueva economía mundial; más sostenible, digital, eficiente y resiliente.

En este contexto se enmarca nuestro plan a 2025, que prevé inversiones de 75.000 millones de euros para contribuir a una economía verde y digital, que permita la recuperación económica y la generación de empleo en el país.

¿Qué papel tiene la innovación en la transición energética?

La innovación no solo es una gran oportunidad para crear valor, sino que va a jugar un papel esencial en la transformación energética.

La integración de tecnologías e iniciativas digitales, como las plataformas de servicios, los dispositivos inteligentes, la nube y las técnicas analíticas avanzadas, están permitiendo a las compañías eléctricas afrontar los retos del sector, facilitando el desarrollo de las smart grids, el incremento de las renovables en el mix energético, la generación descentralizada y la eficiencia energética, así como cubrir las necesidades del nuevo perfil de consumidor.

Nuestro plan de innovación se encuentra alineado con los tres vectores fundamentales del proceso de transformación que vive el sector energético en la actualidad: la descarbonización, que lleva consigo un fuerte proceso de electrificación de la economía; los avances tecnológicos, que están permitiendo reducir los costes y crear nuevas oportunidades de negocio; y la mayor conectividad del consumidor, que le dota de un mayor protagonismo y capacidad de interacción.

Tratamos de maximizar el uso de la tecnología en aquellos ámbitos de negocio que aportan valor, bien mejorando los procesos y la productividad de sus activos o logrando más eficiencia. Desde hace años, gestionamos digitalmente nuestros activos de generación eléctrica, hemos transformado nuestras redes en inteligentes con herramientas digitales e inteligencia artificial y aplicamos las últimas tecnologías en nuestras sus actividades:

  • Blockchain para operaciones de trading de energía, certificados de origen de energía ‘verde’, certificación de documentos y acuerdos de financiación intragrupo, entre otras aplicaciones;
  • Robots y drones para dar soporte en actuaciones de riesgo o en ubicaciones de difícil acceso para la inspección de palas eólicas, plantas hidroeléctricas y líneas eléctricas de alta tensión o para detección del fraude;
  • Realidad virtual y realidad aumentada en actividades de formación y actuaciones sobre el terreno, en líneas eléctricas e infraestructuras;
  • Internet de las cosas, aplicado a iniciativas como el Smart Home de Iberdrola, que aportan al cliente información para una mayor capacidad de gestión y decisión sobre su consumo energético;
  • Gemelos digitales, con los que se realiza la recreación virtual de productos y servicios que permiten a la compañía anticipar y solventar de forma prematura incidencias futuras.
  • Big data y analítica, con los que desarrolla, por ejemplo, avanzados sistemas de predicción de vientos o detecta fraude eléctrico;
  • Inteligencia artificial y ‘machine learning’ con los que la aplica algoritmos a diferentes procesos, como la identificación de anomalías en plantas fotovoltaicas, la predicción de desastres naturales o la personalización de ofertas personalizadas a diferentes perfiles de cliente; etc.

En la última década, hemos destinado 2.000 millones de euros a innovación, tras haber incrementado los recursos de esta área un 115% anualmente en los últimos diez años. De esta forma, nos hemos convertido en la utility más innovadora de España y la tercera del mundo por inversiones en I+D+i, de acuerdo con la Comisión Europea.

Nuestro plan prevé destinar 400 millones de euros a i+D en 2025. Además, mantenemos un enfoque abierto, trabajando con agentes externos y apostando por ideas disruptivas en el sector energético. De hecho, acabamos de reforzar nuestra apuesta por la innovación y la industrialización en sectores de nueva creación. Para ello, hemos impulsado una nueva iniciativa -dentro de nuestro programa de start-ups Perseo, en el que ya hemos invertido 70 millones de euros- que invertirá 40 millones de euros en la creación de empresas industriales innovadoras que trabajen en nuevos ámbitos de la electrificación y en sectores de difícil descarbonización, como son la industria y el transporte pesado.

¿Estamos hoy en un momento clave para la transición energética?

En los últimos años, y con carácter de urgencia en esta etapa COVID que afrontamos, gobiernos, empresas y expertos han debatido y planteado propuestas sobre hacia dónde dirigir la inversión para acelerar las economías y crear empleo, en base a un nuevo modelo productivo, que promueva una industria más sostenible y más resiliente.

En este debate, la Unión Europea y los gobiernos nacionales han identificado a la transición verde y la digitalización como los ejes clave del relanzamiento y modernización de nuestras economías. Y han hecho más, respaldando con mecanismos de estímulo y recursos la decisión de alinear, con más rotundidad que nunca, el crecimiento de los países con una estrategia para la descarbonización como base para el diseño de los programas de recuperación.

En definitiva, lejos de relegar la necesidad de luchar contra crisis climática, se han puesto en valor cuestiones como la mejora de la calidad del aire en las ciudades –que atraerán al 70% de la población media mundial en 2050-, la necesidad de revertir la frecuencia creciente de fenómenos meteorológicos severos y la oportunidad de promover activamente políticas sobre el clima, con el objetivo de trasformar la preocupación social en comprensión y esta comprensión en acción. Atajar el cambio climático y transformar la economía son demandas sociales crecientes y urgentes, y no solo la consecuencia de una revolución tecnológica, y esta es la mejor garantía de que la transformación es inevitable.

¿Qué papel desempeñan las compañías energéticas en esa transición energética?

La electricidad es clave para descarbonizar los usos energéticos por medio de energías renovables para crear un marco energético sostenible y eficiente. Es el vector energético que permite una mayor participación de energías limpias, al mismo tiempo que mejora drásticamente la eficiencia global del sistema energético.

La apuesta de Iberdrola por un futuro descarbonizado está basada tanto en su experiencia actual como es su liderazgo en energías renovables -con una cartera de más de 33 MW ‘verdes’-, como en su profundo análisis de las tecnologías actuales y su posible evolución futura, impulsando la innovación.

Tras anticiparnos 20 años a la actual transición energética -habiendo invertido 120.000 millones de euros en este proceso- nos disponemos ahora a desarrollar un plan de inversión histórico para adelantarse a la revolución energética que afrontan las principales economías del mundo y consolidar su modelo de negocio, basado en más energías renovables, más redes, más almacenamiento y más soluciones inteligentes para los clientes.

De los 75.000 millones de euros previstos, el 90% serán inversiones orgánicas (68.000 millones) y, de estas, el 51% (unos 34.680 millones) irán destinadas al área de renovables, para duplicar nuestra capacidad instalada hasta los 60 gigavatios (GW) y casi los 100.000 GW en 2030. Para materializar este plan, nos encontramos en una posición única, con una de las mayores carteras renovables de la industria: 70,5 GW.

Asimismo, destinaremos un 40% a robustecer y seguir digitalizando las redes eléctricas, la plataforma imprescindible para hacer posible la integración de más renovables y, con ella, la descarbonización de nuestra economía.

¿Cómo se puede lograr un despliegue eficiente de las tecnologías?

Considerándolas estratégicas y planteándolas con una visión a largo plazo y asociándolas a sectores de futuro. Creando marcos normativos favorables que promuevan la inversión en tecnología, digitalización, etc. Desarrollarlas en torno a un modelo de generación de valor compartido (co-creación, cultura colaborativa, etc.) e impulsando los procesos de transformación de forma colaborativa: innovación abierta, procesos transversales en las compañías, etc.

La tecnología y la digitalización son aceleradores de los cambios. El factor diferencial para responder a los cambios del mercado y el cliente, mejorar la eficiencia operativa, impulsar nuevos negocios y crear una cultura de innovación dentro de las organizaciones.

Tenemos la oportunidad de focalizar la innovación en sectores de futuro para transformar nuestro modelo productivo y crear una cadena de valor y profesionales en torno a la economía verde. Porque la tecnología y la innovación va a proporcionar un salto cualitativo a nuestra industria y a nuestro talento y solo convirtiéndonos en un país innovador seremos capaces de atraer inversiones y al mejor talento.

Fernando Lucero
Iberdrola
Chief Information Officer