Entrevista
06 febrero 2026

Susana de Pablo: digitalizar la energía para sostener la competitividad en un sistema cada vez más complejo

La transición energética no es solo un reto tecnológico, sino un ejercicio de equilibrio entre sostenibilidad, competitividad y seguridad de suministro. Desde esta visión, Susana de Pablo, directora general de Ingeniería, Tecnología y Digitalización de Enagás, defiende una digitalización profundamente ligada al negocio, capaz de anticipar escenarios complejos, gestionar nuevas infraestructuras energéticas y transformar la operación del sistema a largo plazo.

En un contexto energético marcado por la volatilidad, la incertidumbre geopolítica y la presión regulatoria, la digitalización se ha convertido en una palanca imprescindible para garantizar la viabilidad y competitividad del sistema. Así lo expuso Susana de Pablo, directora general de Ingeniería, Tecnología y Digitalización de Enagás, durante su intervención en el almuerzo-coloquio organizado por enerTIC con el Consejo Consultivo y los Comités de Expertos.

Con más de dos décadas de experiencia en la gestión técnica del sistema gasista español, De Pablo definió su responsabilidad diaria como el esfuerzo constante por alinear el mundo operativo con el mundo digital, dos realidades que históricamente han avanzado a ritmos distintos. Un binomio que, en el sector energético, resulta crítico para tomar decisiones informadas en tiempo real y anticipar escenarios de alta complejidad.

La directiva describió el actual entorno energético como convulso y cambiante, condicionado tanto por factores geopolíticos como por la incertidumbre sobre el ritmo real de la transición verde. En este escenario, subrayó una idea clave: el avance hacia un modelo energético sostenible debe ir necesariamente acompañado de competitividad industrial.

Uno de los ejes estratégicos de su intervención fue la apuesta por nuevos vectores energéticos. En este ámbito, destacó el papel del hidrógeno renovable como complemento indispensable a la electrificación, especialmente en aquellos usos industriales donde la electricidad no puede cubrir toda la demanda. Enagás trabaja ya en el desarrollo de infraestructuras de transporte de hidrógeno con una visión a largo plazo, consciente de que estas inversiones requieren planificación y horizontes temporales que se extienden hasta más allá de  2030.

Junto al hidrógeno, De Pablo puso el foco en las infraestructuras de transporte de CO₂, especialmente relevantes para sectores industriales como el cementero, donde no existen alternativas tecnológicas viables para eliminar las emisiones inherentes al proceso productivo. Una aproximación pragmática que reconoce la diversidad de realidades industriales y la necesidad de soluciones específicas.

La digitalización aparece como el elemento vertebrador de este nuevo sistema energético. Desde fases tempranas de diseño e ingeniería, Enagás está aplicando metodologías como BIM en infraestructuras de obra lineal, estaciones de compresión o almacenamientos subterráneos, con el objetivo de ganar eficiencia a lo largo de todo el ciclo de vida del activo. A ello se suma el desarrollo de gemelos digitales, concebidos no solo como herramientas de visualización, sino como réplicas operativas que permiten optimizar el funcionamiento de las instalaciones desde su concepción.

Uno de los mayores desafíos señalados fue la futura operación del sistema del hidrógeno. Frente a un modelo tradicional con un número limitado de entradas de gas, el nuevo escenario implicará coordinar decenas de plantas de producción distribuidas, dependientes de recursos intermitentes como el sol o el viento. Para ello, De Pablo defendió el uso de algoritmos de inteligencia artificial que permitan avanzar hacia una operación automática y, progresivamente, autónoma del sistema.

La aplicación de la IA se extiende también al ámbito del mantenimiento preventivo cognitivo, combinando sensorítica avanzada y modelos predictivos para anticipar fallos y actuar antes de que se produzcan. Un enfoque que supera el mantenimiento reactivo tradicional y resulta especialmente relevante en infraestructuras críticas.

En este punto, la directiva abordó otro reto clave: la digitalización de infraestructuras legacy, diseñadas en un contexto previo a la sensorización masiva. Aplicar inteligencia artificial sobre activos que no nacieron digitales exige creatividad tecnológica y una clara orientación a generar valor durante la vida útil restante de las instalaciones.

Finalmente, De Pablo subrayó dos elementos transversales: el talento y la ciberseguridad. Los perfiles de operación y mantenimiento del futuro, afirmó, deberán ser mucho más digitales, capaces de convivir con sistemas avanzados de análisis y automatización. Al mismo tiempo, la ciberseguridad se consolida como un pilar crítico en cualquier proceso de digitalización energética, integrado desde el diseño y no como una capa añadida.

Una visión que sitúa a la digitalización no como un fin en sí mismo, sino como el habilitador necesario para gestionar un sistema energético más complejo, sostenible y competitivo, capaz de responder a los desafíos presentes y futuros.

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Susana de Pablo
Enagás
Directora General de Ingeniería, Tecnología y Digitalización

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