La transformación del tejido industrial y energético está entrando en una fase de convergencia profunda. Así lo expuso Víctor Gimeno Granda, CEO de Kynegos —spin-off tecnológico de Capital Energy— y Chief Digital Officer (CDO) de Capital Energy, durante su intervención en el almuerzo–coloquio organizado por enerTIC con el Consejo Consultivo y los Comités de Expertos, donde planteó una visión transversal sobre tecnología, energía y competitividad.
Con más de veinte años de experiencia liderando estrategias de digitalización y sostenibilidad en sectores como la energía, las telecomunicaciones, la industria y las infraestructuras críticas, Gimeno defendió que las fronteras tradicionales entre industrias se están diluyendo. Energéticas que entran en el mundo de los centros de datos, operadores tecnológicos que participan en mercados energéticos y nuevos modelos híbridos que combinan generación, conectividad y servicios digitales.
En el fondo de esta convergencia, subrayó, subyace un concepto clave: el binomio “dato-electrón”. Todas las industrias, independientemente de su origen, convergen hoy en la gestión intensiva del dato y en el consumo —o generación— de energía. Un ejemplo ilustrativo es el de los centros de datos, donde hasta el 50% del OPEX está directamente vinculado al coste energético. Sobre este binomio se está construyendo además una nueva capa de inteligencia basada en analítica avanzada e IA aplicada a activos industriales, redes eléctricas e infraestructuras críticas, entre otros dominios industriales, que permite optimizar operación, resiliencia y uso de recursos sin sustituir —sino potenciar— el rol de la ingeniería, la operación y el criterio humano. Para Gimeno, entender esta relación es imprescindible para diseñar estrategias industriales realistas y sostenibles.
Desde esta perspectiva, defendió una aproximación basada en la transversalidad absoluta, alejándose de visiones verticales y estancas. La industria, señaló, ya no puede analizarse por silos, sino como un ecosistema interconectado donde tecnología, energía, regulación y negocio evolucionan de forma conjunta.
En este marco, Gimeno fue contundente al abordar la relación entre sostenibilidad y competitividad. Lejos de considerarlas conceptos separables, afirmó que una sostenibilidad bien entendida solo puede existir si va acompañada de competitividad. Cuanto más sostenible sea la industria española, más competitiva será, y viceversa. Una idea alineada con las reflexiones recogidas en el Informe Draghi, que sitúa la eficiencia y la capacidad industrial como ejes del posicionamiento europeo.
Dentro de este enfoque, la ciberseguridad y la ciberresiliencia aparecen como elementos materiales de la sostenibilidad industrial. No como un añadido tecnológico, sino como una condición necesaria para garantizar la continuidad operativa, la protección de activos críticos y la confianza en sistemas cada vez más digitalizados y conectados.
La mirada al futuro tecnológico ocupó también un lugar relevante en su intervención. Gimeno destacó que los avances en computación cuántica están llegando antes de lo previsto y que Europa —y, en particular, España— cuenta con capacidades relevantes en investigación cuántica y una posición especialmente competitiva en proyectos de comunicaciones post-cuánticas. Aprovechar esta ventaja estratégica será clave para reforzar la soberanía tecnológica y anticiparse a los retos de seguridad del futuro.
Desde una óptica de negocio, explicó cómo Capital Energy impulsó la diversificación hacia nuevos modelos vinculados a centros de datos y telecomunicaciones —además de hacia otros vectores energéticos de transición— reforzando así el carácter estratégico de la integración entre energía, datos e infraestructuras digitales.
En relación con los plazos administrativos para el desarrollo de proyectos renovables, Gimeno subrayó que existe una clara oportunidad de mejora sistémica: simplificar y agilizar los procesos de tramitación permitiría acelerar inversiones estratégicas, reforzar la transición energética y aumentar el atractivo de España como destino de capital industrial y tecnológico, sin rebajar en ningún caso los estándares ambientales o de seguridad.
En este contexto, otorgó a enerTIC un papel clave como voz cualificada ante la administración, capaz de aglutinar la mayor “materia gris” en energía y tecnología del país. Un hub desde el que trasladar con claridad dónde deben concentrarse los esfuerzos regulatorios y las inversiones estratégicas para no perder oportunidades.
Una visión que sitúa el dato y el electrón como los pilares de la nueva industria, y que invita a repensar la sostenibilidad, la competitividad y la digitalización desde una lógica integrada, realista y orientada a futuro.





