¿Qué papel juega la tecnología en la mejora de la eficiencia operativa y qué tecnologías considera más relevantes?
«En Orange entendemos que la tecnología no es un fin, sino el medio para alcanzar la descarbonización. La conectividad 5G de baja latencia y el NB-IoT (Narrowband IoT) son hoy las tecnologías más disruptivas. Permiten sensorizar cada activo del transporte en tiempo real. Si no puedes medir, no puedes optimizar. La combinación de conectividad ultra rápida con Edge Computing permite procesar datos en la periferia, reduciendo el consumo energético de las redes y mejorando la respuesta operativa de infraestructuras como las de Renfe.»
¿Cómo está impactando la Inteligencia Artificial en la operación y optimización del consumo?
La IA es el cerebro que gestiona la complejidad. Gracias al análisis de Big Data (como el que realizamos en Orange con movilidad masiva), ayudamos a los operadores a predecir la demanda con una precisión asombrosa. Esto permite ajustar la oferta de transporte en tiempo real, evitando viajes infrautilizados y optimizando el consumo energético por pasajero. Además, el mantenimiento predictivo basado en IA evita fallos técnicos que suelen derivar en ineficiencias energéticas y sobrecostes operativos
¿En qué medida la ciberseguridad se ha convertido en un factor crítico?
Es absolutamente crítico. En un ecosistema de transporte hiperconectado, la ciberseguridad ya no es una opción de IT, sino un pilar de la seguridad nacional. Un ataque a la red de transporte puede paralizar un país. Desde Orange, integramos la seguridad desde el diseño (security by design), garantizando que la digitalización del transporte no suponga una vulnerabilidad, sino una fortaleza que asegure la continuidad del servicio frente a cualquier amenaza digital
¿Qué nivel de madurez percibe en el uso del dato para optimizar la toma de decisiones?
Estamos en un momento de transición dulce. Hemos pasado de ‘acumular datos’ a ‘generar inteligencia’. Los operadores de transporte en España están demostrando una madurez creciente, integrando datos de movilidad externa con sus propios datos operativos. Sin embargo, el reto sigue siendo romper los silos de información para que el dato fluya entre administración, operador y proveedor tecnológico.
¿Quién está impulsando con más fuerza la adopción tecnológica: operadores, proveedores o administración?
«Creemos firmemente en el modelo de colaboración público-privada. No hay un único motor. Los operadores como Renfe plantean los retos, la administración marca el horizonte estratégico (como el Horizonte 2030) y los partners tecnológicos como Orange aportamos las soluciones. El impulso real nace de la necesidad compartida de ser más competitivos en un mercado global y más resilientes ante las crisis energéticas.»
¿Cuáles son hoy las principales barreras para desplegar estas soluciones?
Más allá de la inversión, la principal barrera es la interoperabilidad y la gestión del talento. Necesitamos marcos regulatorios que faciliten el despliegue de infraestructuras digitales (como el 5G en corredores ferroviarios) y, sobre todo, perfiles híbridos que entiendan tanto de transporte como de analítica de datos. El éxito depende de que la tecnología sea fácil de adoptar y escalar







