¿Está el sector industrial español preparado para afrontar los retos de eficiencia energética, competitividad y sostenibilidad del Horizonte 2030?
La realidad es diversa. Muchas compañías han iniciado un camino sólido hacia la eficiencia energética y la sostenibilidad, pero otras aún se encuentran en fases muy iniciales. No depende tanto del tamaño de la empresa ni del sector, sino del nivel de madurez directiva y de la prioridad estratégica que se otorgue a estos objetivos. Sectores como consumo o farma, más expuestos a requisitos regulatorios y expectativas del mercado, suelen mostrar una mayor sensibilidad hacia la sostenibilidad y la economía circular. Lo positivo es que hoy existe tecnología plenamente madura —sensórica avanzada, plataformas de datos industriales, automatización, modelos predictivos, herramientas de gestión energética o inteligencia artificial aplicada— que permite avanzar de manera estructurada y acelerar la consecución de los objetivos del Horizonte 2030.
¿Cuáles son hoy los principales retos a los que se enfrentan las compañías industriales en este contexto de transformación energética y tecnológica?
Reducir consumos, mejorar la eficiencia global de las operaciones y avanzar hacia modelos de cero emisiones siguen siendo prioridades comunes. Para lograrlo, las compañías necesitan mejorar la calidad del dato en planta, disponer de sistemas de monitorización avanzados, integrar correctamente los mundos IT y OT, y trabajar con metodologías que permitan estructurar iniciativas a largo plazo. Elementos como la modelización energética, la captura fiable de señales, el control del OEE, el mantenimiento predictivo o la automatización son piezas esenciales para que la industria pueda avanzar sin incrementar su complejidad operativa.
¿Cómo está afectando el contexto geopolítico actual a las prioridades de la industria en materia de eficiencia energética, costes y resiliencia operativa?
La volatilidad de precios y la presión sobre materias primas han tensionado los márgenes industriales, obligando a revisar inversiones y priorizar iniciativas con retorno rápido. Esta situación ha llevado a muchas compañías a acelerar la búsqueda de independencia parcial de la red, explorando opciones de autoconsumo, almacenamiento energético y gestión inteligente de la demanda. También ha impulsado la digitalización de activos críticos para reducir paradas, anticipar riesgos y mejorar la resiliencia operativa frente a factores externos.
¿Qué papel juega la búsqueda de seguridad energética y estabilidad de costes en las estrategias de digitalización de las compañías industriales?
Un papel creciente. Muchas organizaciones están vinculando sus estrategias de digitalización a objetivos de estabilidad de costes y resiliencia operativa. Esto se traduce en arquitecturas híbridas, edge computing para procesos críticos, automatización avanzada y una mayor integración entre datos corporativos y operativos. La digitalización ya no se percibe solo como eficiencia: también es una herramienta para garantizar continuidad, anticipar desajustes energéticos y reducir exposición a la volatilidad.
¿Qué papel está jugando la tecnología en la mejora de la eficiencia energética y operativa de las organizaciones industriales?
La contribución es enorme. Desde soluciones de IA que proponen medidas de ahorro hasta sistemas IoT industriales capaces de capturar datos con granularidad milimétrica. La tecnología permite optimizar procesos mediante mantenimiento predictivo, análisis del OEE, gemelos digitales, automatización, simulación operativa y sistemas MES/MOM. La convergencia entre modelos físicos y digitales facilita tomar decisiones con rigor y anticipación, algo fundamental cuando los márgenes de mejora son cada vez más estrechos.
¿Cuáles son hoy las principales barreras para desplegar soluciones tecnológicas orientadas a mejorar la eficiencia en el entorno industrial?
La falta de conocimiento en algunos equipos, la inmadurez de ciertos procesos internos y la competencia con otras prioridades suelen ser factores de fricción. También es habitual que existan dudas sobre el impacto en la operación al intervenir sobre activos críticos. Sin embargo, la realidad es que los proyectos bien diseñados cuentan con tecnologías maduras, metodologías progresivas y tiempos de retorno muy cortos. Pilotos controlados, despliegues por fases y análisis de impacto bien estructurados ayudan enormemente a superar estas barreras.
Algunas compañías aun tienen una cartera de prioridades por delante de la eficiencia industrial y por supuesto los presupuestos son siempre limitados. No obstante, el retorno de la inversión de este tipo de iniciativas suele ser de un periodo de pocos meses. Este rápido retorno, debería servir para liberar presupuestos para este tipo de iniciativas de eficiencia industrial.










