Una plaza al terminar un concierto, una carretera bajo la lluvia o un municipio que multiplica su actividad en vacaciones plantean necesidades diferentes. Entender esos cambios y trasladarlos a la operación diaria es una de las grandes oportunidades de la transformación digital urbana. La inteligencia de la ciudad se hace visible cuando el servicio responde mejor.
Esta conexión entre conocimiento y capacidad de actuación articuló las propuestas del panel «DTIs, ciudades y territorios – De la estrategia a la decisión: datos para unos servicios públicos más sostenibles, eficientes y resilientes», celebrado en el auditorio de estrategia del SmartEnergyCongress 2026. Moderado por Javier Peña, coordinador general de RECI y CTO de Las Rozas Innova, contó con Marco Laucelli, de Galeo Tech; Miguel A. Jurado, de Serveo; Jesús Uría, de Signify; y Alejandro Valdovinos, de Circutor.
Las aportaciones permiten observar la transformación desde dos escalas que se complementan: la visión del territorio y la gestión de cada instalación. Entre ambas circula el dato que ayuda a planificar, anticipar necesidades y actuar con mayor eficiencia.
Una infraestructura cotidiana con nuevas capacidades
El alumbrado ofrece un punto de partida especialmente cercano. Está presente en calles, parques, carreteras y espacios patrimoniales, y su evolución tecnológica amplía las posibilidades de gestión de todos esos entornos. La incorporación de conectividad, sensores y control remoto convierte cada punto de luz en parte de una infraestructura capaz de aportar información y responder a ella.
Jesús Uría, de Signify, presentó esta evolución desde la iluminación convencional hasta los sistemas inteligentes. La regulación individual o por grupos, la detección de fallos y la integración con plataformas de ciudad permiten ajustar el funcionamiento del alumbrado y facilitar su mantenimiento. A esa capacidad se suman datos sobre tráfico, meteorología o movimiento para adaptar la iluminación a las condiciones de uso.
El interés de este enfoque está en el detalle: ajustar gradualmente la luz en una vía, modificar su distribución según el espacio o adecuar la temperatura de color a las necesidades del entorno. La eficiencia energética se combina así con la visibilidad, el confort y el cuidado del cielo nocturno y los ecosistemas. Cada emplazamiento puede gestionarse atendiendo a su función y a sus usuarios.
Esa adaptación adquiere especial valor en los destinos turísticos. La actividad de una zona comercial, un paseo o un espacio cultural cambia con los horarios, los días festivos y la llegada de visitantes. Miguel A. Jurado, de Serveo, abordó cómo trasladar esas variaciones a la gestión municipal mediante XPERenergy, su plataforma para la gestión energética y del alumbrado.
Su propuesta incorpora el análisis de datos de telefonía móvil anonimizados para relacionar patrones de movilidad con las necesidades de iluminación. El planteamiento contempla diferencias entre estaciones, días laborables y festivos, así como una atención específica a los periodos de mayor demanda turística. La seguridad conserva un papel prioritario, también ante condiciones meteorológicas adversas.
La coincidencia entre ambas perspectivas apunta a una oportunidad concreta: coordinar la capacidad de actuar sobre la iluminación con un conocimiento más preciso de cómo se utiliza el espacio público. Para los equipos municipales, esto abre posibilidades en varios ámbitos:
- Ajustar el servicio: relacionar niveles de iluminación, horarios y condiciones del entorno con las necesidades de cada zona.
- Mejorar el mantenimiento: conocer el estado de los puntos de luz, detectar incidencias y organizar las intervenciones.
- Planificar con evidencia: analizar los cambios de actividad y evaluar cómo evolucionan el consumo y la prestación del servicio.
Entender el territorio para decidir mejor sobre sus recursos
La utilidad de esa información crece cuando puede relacionarse con el conjunto de la ciudad. Un consumo energético, una incidencia o un equipo tienen una ubicación, una función y unas condiciones de uso. Incorporar ese contexto permite interpretar mejor los datos y orientar las decisiones.
Marco Laucelli, de Galeo Tech, situó los gemelos digitales como una herramienta para aportar ese contexto a la gestión del territorio y sus activos. Su presentación conectó la información geoespacial y urbanística con las posibilidades de la inteligencia artificial, y mostró aplicaciones para la gestión de edificios, instalaciones deportivas y patrimonio mediante su solución TwinPulse.
La representación digital permite reunir información sobre el activo y su relación con el entorno. Esto facilita consultar el estado de las instalaciones, seguir indicadores y apoyar tareas de mantenimiento. La IA encuentra así una base de conocimiento vinculada al lugar y al servicio sobre los que debe trabajar.
Esta necesidad de contexto enlaza con otra prioridad presente en la propuesta de Serveo: disponer de inventarios actualizados, datos trazables y reglas claras de utilización. La calidad de la información, la interoperabilidad y la capacitación de los equipos municipales forman parte de la capacidad de aprovechar las plataformas. El dato adquiere valor operativo cuando se conoce su origen y puede utilizarse con confianza.
En la gestión energética, esa precisión ayuda a responder preguntas muy concretas: cuándo se produce la demanda, qué potencia requiere una instalación o cómo aprovechar mejor la generación solar. Alejandro Valdovinos, de Circutor, trasladó estas cuestiones al ámbito de la electrificación, el almacenamiento y la movilidad, con soluciones que combinan recarga de vehículos eléctricos, fotovoltaica, baterías y sistemas de gestión energética.
El ejemplo del camping King’s, en la Costa Brava, permite entender la relación entre esas capacidades. La presentación describe una instalación con generación fotovoltaica, consumos mayoritariamente eléctricos, recarga de vehículos y picos de demanda superiores a su potencia contratada. La solución planteada contempla un sistema de almacenamiento de 783 kWh para aprovechar excedentes solares, gestionar puntas y proporcionar respaldo, junto con monitorización y gestión de la energía.
El caso ilustra cómo la información del consumo puede orientar una respuesta adaptada a la actividad turística y a sus necesidades de crecimiento. El dimensionamiento del almacenamiento, la potencia de los equipos y las reglas de funcionamiento dependen de las curvas de generación y demanda, los servicios que se quieren garantizar y las condiciones de la instalación. Esa visión conjunta permite valorar el ahorro y la continuidad del suministro desde el diseño.
Las aportaciones del panel dibujan prioridades compartidas para avanzar:
- Dar contexto al dato: relacionar activos, ubicación, usos y condiciones de funcionamiento.
- Conectar las infraestructuras: facilitar el intercambio de información entre alumbrado, edificios, energía y plataformas urbanas.
- Preparar la operación: dotar a los equipos de información fiable, herramientas utilizables y criterios de supervisión.
- Evaluar el impacto: comprobar las mejoras en consumo, mantenimiento, disponibilidad y calidad del servicio.
La evolución hacia ciudades y destinos turísticos más inteligentes se concreta en decisiones que las personas perciben a diario: una iluminación adecuada, una instalación disponible o un servicio preparado para recibir más usuarios. Conectar el conocimiento del territorio con la gestión de sus recursos permite avanzar hacia ese objetivo. La tecnología encuentra su mejor expresión en una ciudad capaz de adaptarse, cuidar su energía y ofrecer mejores servicios.







