Una parada de mantenimiento puede resultar conveniente para el equipo que la ejecuta y tener un efecto muy distinto sobre la producción o los compromisos de venta. Elegir el momento adecuado exige reunir varias miradas: disponibilidad de personal, estado del activo, previsión meteorológica y precio de la energía. El valor de la decisión aparece al considerar sus consecuencias para toda la compañía.
Este escenario, ilustrado en la propuesta de VASS, resume el reto que conectó las aportaciones del panel «La nueva arquitectura de energéticas y utilities: datos, digitalización y renovables», celebrado en el auditorio de tecnología del SmartEnergyCongress 2026. Moderado por Juan Prieto Vivanco, miembro del Grupo Rector de Futured, contó con Manuel Ángel García, de Avvale; Daniel Penín, de Hiberus; Celestino Güemes, de Alten Worldgrid; y Santiago Cordero, de VASS.
Las propuestas abordan una transformación en la que la información circula entre operación, mercado y gestión empresarial. La arquitectura tecnológica aporta la base para que ese conocimiento compartido llegue a una decisión y pueda trasladarse a los sistemas donde se ejecuta.
Decidir con la visión del conjunto y al ritmo de la operación
La actividad renovable combina variables que pueden cambiar en intervalos muy cortos. Una variación meteorológica modifica la producción esperada, mientras el estado de un equipo o un movimiento del mercado puede alterar el impacto de una intervención. Relacionar esos eventos con el contexto permite preparar una respuesta ajustada a la situación.
Manuel Ángel García, de Avvale, planteó una arquitectura orientada a eventos para conectar señales de planta, reglas de negocio e inteligencia artificial. Su propuesta relaciona cada cambio con información meteorológica, históricos, demanda, precios y estado de los activos. El objetivo es acortar el recorrido entre detectar una variación, interpretarla y valorar qué conviene hacer.
En uno de sus ejemplos ilustrativos, una caída de rendimiento de un inversor da lugar a un análisis de posibles causas y a una recomendación de intervención que valida el operador. El mismo enfoque permite estudiar el mantenimiento atendiendo a su impacto esperado sobre la producción y los ingresos. La previsión aporta así una base para coordinar qué se producirá, qué se venderá y qué actuaciones conviene preparar.
La utilidad de esa respuesta aumenta cuando incorpora las relaciones entre áreas. Santiago Cordero, de VASS, propuso evolucionar desde la representación digital del activo hacia un modelo operativo de la compañía. Activos, contratos, mercado y variables financieras pueden conectarse para simular el efecto de una decisión más allá del departamento que la origina.
El ejemplo de una parada planificada en un parque eólico permite entenderlo. La disponibilidad de una cuadrilla en jornada ordinaria puede favorecer una fecha, mientras la previsión de viento y precios apunta a una alternativa con menor impacto económico global. Comparar ambas opciones exige considerar producción, contratación y reposición de energía, además del coste del trabajo. Es un ejercicio ilustrativo de cómo una visión compartida permite valorar la decisión con criterios de compañía.
La propuesta de VASS organiza ese recorrido en observar juntos, simular, decidir, ejecutar y aprender. El resultado de la actuación vuelve al modelo y contribuye a mejorar las siguientes decisiones. Esa continuidad conecta la información de los sistemas existentes con una capacidad de gestión que puede reutilizarse en mantenimiento, compras, nuevos contratos o respuesta a eventos meteorológicos.
Las aportaciones de Avvale y VASS permiten identificar tres oportunidades complementarias:
- Responder con contexto: relacionar los eventos de los activos con las condiciones operativas y de mercado.
- Comparar el impacto completo: valorar las alternativas sobre producción, servicio, compromisos comerciales y resultado económico.
- Cerrar el recorrido: ejecutar en los sistemas de trabajo y utilizar el resultado para mejorar el modelo compartido.
Agentes y plataformas de datos para llevar la inteligencia al negocio
La coordinación necesita información con significado común, reglas explícitas y mecanismos de integración. Sobre esa base, los agentes de IA pueden participar en tareas especializadas y colaborar con las personas para analizar opciones, preparar actuaciones y facilitar el acceso al conocimiento.
Celestino Güemes, de Alten Worldgrid, presentó una hoja de ruta para incorporar agentes a las aplicaciones energéticas. Su planteamiento combina especialización funcional, orquestación y bases de conocimiento con plataformas de datos y servicios comunes de seguridad, evaluación y seguimiento. La arquitectura incluye tanto el funcionamiento de los agentes como el desarrollo y mantenimiento de las soluciones.
La evolución de Altea, su solución para operaciones de mercados de energía, ilustra esa dirección. Worldgrid plantea integrar agentes en una primera etapa y avanzar posteriormente hacia una arquitectura nativa de agentes. Entre las capacidades propuestas figuran la interacción conversacional, la reconciliación de información, la consulta de conocimiento y el apoyo a estrategias de trading y gestión de carteras.
El conocimiento funcional y las reglas del negocio adquieren un papel central en ese proceso. La propuesta incorpora experimentación en entornos acotados, implantación incremental y recuperación del conocimiento presente en los sistemas existentes. Definir niveles de autonomía, evaluar el funcionamiento y mantener visibilidad sobre costes y dependencias permite gobernar la evolución tecnológica.
Daniel Penín, de Hiberus, abordó esa base desde DAISY, su metodología para aplicar IA al ciclo de vida del dato. El enfoque reúne ingeniería de datos, análisis asistido por agentes y un catálogo de conocimiento que aporta semántica y contexto de negocio. Las especificaciones versionadas, las pruebas y la aprobación humana permiten conservar trazabilidad desde el requisito hasta la implementación.
Esta perspectiva conecta la modernización de plataformas con la capacidad de desarrollar nuevas aplicaciones. La IA puede apoyar la construcción de flujos de datos y la migración de sistemas, mientras las definiciones compartidas facilitan que los agentes interpreten la información con criterios consistentes. La adopción se plantea de forma gradual, según la madurez y las necesidades de la organización.
En el ámbito eólico, Hiberus presentó una propuesta para combinar señales SCADA, sensores, documentación técnica, meteorología e históricos de mantenimiento. El planteamiento busca detectar anomalías, evaluar causas probables y proponer tareas con prioridad, evidencias y trazabilidad, con aprobación humana e integración propuesta en el sistema de gestión del mantenimiento. Su desarrollo se orienta a un piloto con turbinas críticas.
El recorrido enlaza con los eventos contextualizados de Avvale y la visión transversal de VASS: una señal técnica puede convertirse en una actuación preparada cuando se relaciona con el activo, el conocimiento disponible y el impacto sobre la operación. Los agentes aportan una nueva capacidad para trabajar sobre esas conexiones, dentro de los límites que define la organización.
Para avanzar hacia esa arquitectura, las propuestas ofrecen prioridades concretas:
- Elegir una decisión compartida: identificar un problema relevante que requiera información de varias áreas.
- Construir un contexto común: relacionar activos, procesos, contratos y reglas de negocio sobre datos fiables.
- Definir cómo actúan los agentes: establecer responsabilidades, permisos, niveles de autonomía y criterios de evaluación.
- Implantar de forma progresiva: validar en un ámbito acotado, integrar la ejecución y ampliar el alcance con resultados contrastados.
La nueva arquitectura de las compañías energéticas se construye alrededor de su capacidad para decidir y actuar de forma coordinada. Conectar una señal de planta con una previsión, un compromiso comercial o una necesidad de mantenimiento permite aprovechar mejor los recursos y responder con mayor criterio. Esa inteligencia compartida ofrece una vía para integrar la variabilidad renovable, reforzar la resiliencia operativa y convertir la digitalización en una ventaja de negocio.







