Entrevista
17
Nov
2020

Entrevista a Carlos Blanco, Vicegerente de Investigación y Transferencia de la Universidad Carlos III de Madrid

Desde la Universidad Carlos III de Madrid tenemos la convicción de que ahora es muy importante la colaboración entre la industria y el mundo académico/científico impulsando la transferencia de tecnología.

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¿Qué papel juega la tecnología en conseguir que edificios / instituciones  / ciudades / industrias / centros de datos más eficientes energéticamente hablando?, ¿Cuáles considera son las tendencias de más relevancia en este ámbito?

La tecnología y su incorporación progresiva en los procesos productivos e industriales es crucial e imprescindible para avanzar en la eficiencia energética. Los edificios, industrias y en general las ciudades pueden verse beneficiadas por tecnologías que consiguen hacer uso de una inteligencia mayor en aspectos como el mantenimiento, la accesibilidad o la seguridad.

Además, la convergencia en el los últimos años de muchas tecnologías ya maduras, desde big data hasta 5G pasando por nuevos materiales o inteligencia artificial, está permitiendo reformular muchos procesos internos de cualquier tipo de entidad, impactando en sus sistemas energéticos. Desde la Universidad Carlos III de Madrid creemos que sectores e industrias dispares, como el transporte, la arquitectura o el sector aeroespacial por ejemplo, pueden ser sostenibles si conseguimos enfocar nuestra investigación hacia la eficiencia en sus procesos.

El principal foco de interés de los Smart Buildings es la eficiencia energética. ¿Qué aporta la tecnología en este sentido?

Los edificios son sin duda uno de los principales escaparates donde la tecnología puede mostrar su impacto en un comportamiento inteligente, y en especial en lo relativo a su eficiencia energética. Es la tecnología la principal palanca que permite ese salto para que un edificio sea sostenible y eficiente energéticamente.

En todo ello cobra especial relevancia la captura de información y su análisis para la toma de decisiones inteligente. Redes de objetos y sensores conectados, donde la conectividad es clave también, son la base para que la información nos permita actuar en tiempo real y provocar ahorros muy importantes. De igual manera, la investigación en nuevos materiales permite conseguir funcionalidades y comportamientos a nivel energético difícilmente alcanzables hasta ahora.

¿En qué situación de concienciación se encuentran las empresas españolas en materia de eficiencia energética y sostenibilidad?

Desde la Universidad Carlos III de Madrid, y bajo una perspectiva de investigación, creemos que todavía hay camino por recorrer. Si bien la concienciación de las empresas españolas es creciente, necesitamos acelerar en los próximos años nuestra presencia en muchos campos en los que incluso nuestras entidades pueden liderar el mercado.

Las grandes empresas energéticas por lo general llevan ya muchos años impulsando la eficiencia energética y la sostenibilidad. La optimización de las redes de distribución por ejemplo, con algoritmos avanzados de supervisión, control y diagnóstico son ya una realidad desde hace tiempo. Sin embargo, son muchas otras, de cualquier sector, las que requieren un impulso para incorporar en sus procesos y en su mentalidad de negocio los conceptos de eficiencia.

¿Cómo se puede lograr un despliegue eficiente de las tecnologías?

El despliegue de tecnologías y de conocimiento es siempre un camino complejo y difícil, en cualquier sector de mercado y disciplina, y en especial si nos referimos al sector energético. Desde la perspectiva de una universidad como la nuestra, la transferencia de tecnología es un proceso fundamental para que los resultados de investigación fluyan y la innovación culmine en el mercado a través de las empresas. Aquí de nuevo juegan un papel muchos actores, no solo las empresas o el mundo académico/científico, sino también la administración.

En el caso particular de la eficiencia energética, que es la principal solución al problema energético actual en el corto y medio plazo, la adopción de las tecnologías mencionadas en los diferentes procesos de las empresas siempre exigirá que su implantación sea financieramente viable. Afortunadamente estamos asistiendo a un crecimiento de actividad muy importante en el sector, lo que provoca una competencia feroz, pero a su vez empujando a la adopción de nuevas soluciones tecnológicas.

¿Cómo le gustaría ver a España, energéticamente hablando, en el año 2030?

Nos gustaría ver que España resurge en el sector con la fuerza que en su momento hizo que fuéramos pioneros en muchos aspectos. Por supuesto, es imprescindible cumplir con los objetivos marcados a 10 años vista, y ello nos obligará a recorrer el camino invirtiendo fuertemente. Sin embargo, no debiéramos conformarnos con trazar y seguir un camino marcado, sino retomar la creatividad, el talento y la innovación en el sector energético para volver a las posiciones de cabeza. De estar en posiciones de liderazgo a nivel mundial por ejemplo en energía termosolar hace apenas 10 años, hoy nos hemos diluido tecnológicamente hablando.

Por todo ello, debemos aprovechar la situación actual, cambiar nuestro modelo productivo y reforzar la cooperación entre entidades de investigación y la industria para, juntos, conseguir que España en 2030 tenga una mejor posición en el sector energético. Desde la Universidad Carlos III de Madrid siempre ponemos a disposición de la industria los resultados de nuestra investigación para conseguirlo.

Carlos Blanco
UC3M
Vicegerente de Investigación y Transferencia